LA COCINA LITERARIA.
63 NOVELISTAS CUENTAN CÓMO ESCRIBEN SUS OBRAS

Nota de prensa
Autores que participan

El escritor se sienta ante el papel dispuesto a iniciar una novela. ¿Cómo empezar? ¿Cómo decidir el título? ¿Qué nombre ponerle a los personajes que vayan apareciendo, y cómo describirlos? ¿Lloverá en la novela o hará sol? ¿En qué lugar discurrirán los hechos, en una ciudad, en una aldea medieval? Estas son algunas de las preguntas a las que responden los 63 novelistas reunidos en La cocina literaria (El Ciervo). La novedad principal de este volumen es que son los propios escritores los que cuentan qué decisiones toman a lo largo del proceso de escritura. El libro tiene su origen en la sección del mismo nombre que la revista El Ciervo publicó durante trece entregas entre 2001 y 2002.
"Lo que vas a escuchar es algo extraordinario, ese debería ser el significado secreto de esa primera frase que se entrega al lector", escribe Gustavo Martín Garzo. Para Juan Antonio Masoliver Ródenas, "un buen principio es el que despierta nuestra curiosidad, como la puerta entreabierta del cuarto de baño donde se está duchando la desconocida". Una vez la novela en marcha, habrá que pensar en bautizar a los distintos personajes. Según Soledad Puértolas, "aunque parezca mentira, dado que no son fruto de elaboración sintáctica ni gramatical, los nombres propios son importantísimos en la ficción". Tanto es así, cuenta Carlos Rojas, que cuando supo que "Simenon buscaba en el listín telefónico apellidos para sus protagonistas todavía increados, comprendí por qué nunca pude terminar de leer ninguna de sus novelas". Antes o después de la elección del nombre hay que darle al personaje un rostro y un cuerpo. Para Fernando Aramburu, la cuestión es esencial: "Doy a mis personajes un trato propio de atestado policial, de modo que antes de sacarlos a escena levanto acta pormenorizada de sus señas de identidad y peculiaridades físicas".
Con todos estos elementos, puede uno empezar a relatar. Pero para ello le serán necesarios otros aspectos. Por ejemplo, un lugar: "No puedo imaginar a ningún narrador situando una escena en un escenario cualquiera porque le apetece que aparezca ese escenario, y no porque lo exija la historia que quiere contar", cree Javier Cercas. También será necesario una acción con un cierto suspense: "El suspense no puede ser un adorno, un recurso ornamental; el suspense tiene que estar al servicio del tema del libro y desembocar en él; tiene que ser el que resulte más verosímil".
Tampoco debe olvidarse que una novela tiene que terminar. Aquí hay dos opciones. Una, que parece la tradicional y obvia, consiste en terminar cuando al autor le parezca justo. Es el caso de Lorenzo Silva, para quien "terminar, y en especial terminar un relato, es una grave decisión". Y la otra queda mucho más en el aire, en manos de los personajes creados. Opta por ella Javier Tomeo: "Me limito a ser testigo de lo que hagan unos entes de ficción que no se resisten a ser manipulados por su autor y se esfuerzan por encontrar sus propios caminos".
Con la novela terminada, una de las etapas casi inevitables por la que pasa la obra es el juicio de los críticos. Así, La cocina literaria concluye con un epílogo dedicado a "Cómo se critica una novela", en el que participan J. Ernesto Ayala-Dip, Laura Freixas, Fernando R. Lafuente y Robert Saladrigas.

ÍNDICE DE AUTORES DE ‘LA COCINA LITERARIA’:
Cómo doy nombre a mis personajes: Francisco González Ledesma, Ignacio Martínez de Pisón, Álvaro Pombo, Soledad Puértolas, Carlos Pujol y Carlos Rojas Cómo empiezo mis novelas: Alfredo Conde, José Antonio Garriga Vela, Belén Gopegui, Gustavo Martín Garzo y Juan Antonio Masoliver Ródenas Cómo escojo el título de mis obras: José María Merino, Carme Riera, Mercedes Salisachs, José Luis Sampedro y Antonio Soler Cómo describo a mis personajes: Fernando Aramburu, Bernardo Atxaga, Andrés Ibáñez, Andreu Martín, Rosa Regás e Ignacio Vidal-Folch
Cómo escojo los lugares de mis novelas: Francisco Casavella, Javier Cercas, Alicia Giménez Bartlett, Marcos Ordóñez y Eloy Tizón
Cómo escojo el tiempo narrativo de mis novelas: Antón Castro, José Jiménez Lozano, Anjel Lertxundi, Justo Navarro y Valentí Puig
Cómo escojo el clima de mis novelas: Juan Carlos Méndez Guédez, Imma Monsó y Pablo d’Ors.
Cómo genero el suspense en mis novelas: Andrés Neuman, Antonio Orejudo, Benjamín Prado y Rafael Reig
Cómo utilizo el teléfono y el correo en mis novelas: Juan Cobos Wilkins, Javier Fernández de Castro, Bieito Iglesias, Vicente Molina Foix y Pedro Zarraluki
Cómo termino mis novelas: J. A. González Sainz, Luis Magrinyà, Lorenzo Silva, Javier Tomeo y Enrique Vila-Matas
Cómo escribo una novela juvenil: Xavier Bertran, José Antonio del Cañizo, Joaquim Carbó, Xavier Moret y Manuel Quinto
Cómo me pongo a escribir mis novelas: Josefina Aldecoa, Raúl Guerra Garrido, Manuel Leguineche, Manuel de Lope y Fernando Marías
Cómo critico una novela: J. Ernesto Ayala-Dip, Laura Freixas, Fernando R. Lafuente y Robert Saladrigas.