CÓMO SE HACE UN POEMA

Cómo se hace un poema recoge el testimonio de 52 poetas españoles que explican cómo han escrito uno de sus poemas. La obra tiene su origen en la sección de El Ciervo "Pliego de poesía", que ha reunido la colaboración de todos los autores en dos etapas: 1990-1991 y 2001-2002. La nómina de poetas cubre prácticamente todo el siglo XX, desde Elena Martín Vivaldi (1907) o José Antonio Muñoz Rojas (1909) hasta Bruno Mesa (1976).

¿Cómo surge un poema? ¿De dónde nace? La mayoría de los poetas se muestran de acuerdo en este punto: el poema se hace solo. Lo explica Pere Gimferrer: "¿Cómo se hace un poema? La cosa es que se hace y en buena parte se hace solo, aunque con nuestra vigilancia mientras se va haciendo y con el material que tenemos dentro y que alguna emoción difícil de explicar agita y extrae de nuestra memoria". El poema se hace solo, con una participación externa de su autor. Al lado de estos, los idealistas, estarían los materialistas, los que no dejan nada al azar. Cómo dice Alejandro Duque Amusco en el prólogo, los materialistas "sólo confían en lo obtenido por su consciente empeño y su infatigable búsqueda, creen sólo en lo que miden y tasan". Todos ellos –idealistas y materialistas- se reúnen, continúa Duque Amusco, en este "curioso libro, insólito, agradablemente inusual, sobre el proceso de génesis de la poesía sacado a la luz por los mismos creadores de la palabra que son los poetas".
Cuando vamos poeta a poeta aparecen diferencias de otro calado. Para José Ángel Valente la creación de un poema se produce por tanteo, "el avance por tanteo es característico de la formación de todo poema, cuyos elementos a medida que van emergiendo van corrigiéndose a sí mismos en busca de la precisa formulación". Jesús Lizano por su parte ve difícil explicar cómo escribe una de sus piezas: "La verdad. Así como ningún enamorado se pregunta cómo se hace un niño, yo, profundamente enamorado, no me he preguntado cómo se hace un poema".
Guillermo Carnero en cambio explica uno de sus poemas con todo lujo de detalles: "Todo empezó en una heladería de Santa Cruz de Tenerife el 22 de junio de 2001". Allí pidió un helado y la camarera, "espléndida y cimbreante", le respondió: "Serán dos bolitas de mango". Y las asociaciones de objetos en la mente de Carnero se puso en marcha: los pechos, las bolitas y dos cuadros, "uno del siglo XVII, visto en Venecia, y otro, una tabla gótica con la imagen de Santa Ágata". A continuación, "instantáneamente, brotaron los primeros versos: Ágata sin martirio, que me traes / dos bolitas de helado..." Y a partir de ahí el poema va creciendo y perfeccionándose. Otros poetas tienen mayores dificultades para concretar su trabajo, como en el caso de Pablo García Casado: "Escribir poemas ha sido para mí un proceso lento y complejo. ‘Garner, NC’ tardó más de dos años y medio desde su primer borrador hasta su resultado definitivo".