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Ha muerto Luis Izquierdo, poeta, catedrático de literatura, crítico y amigo nuestro, miembro del consejo editorial de El Ciervo. Nació en la Barcelona de 1936, tiempo de guerra, y en Barcelona ha muerto en paz a los ochenta años. Luis llevaba diez años retirado de las aulas pero no de la cátedra, que ha seguido ejerciendo en forma de artículos, presentaciones, jurado de premios, charlas, prólogos, estudios y sobre todo poesía. Ha sido un docente de los que dejan huella en sus alumnos. Debutó en 1970 en la Universidad de Barcelona. Era entonces un profesor novel y novedoso que con su estilo jovial, su buen talante, cordial y ameno, su ironía amable, su flequillo y su pipa, su elegancia que hoy diríamos "casual", trajo a las aulas, los pasillos, los despachos y el patio, tan movido en aquellos años rebeldes, un aire de modernidad rápidamente apreciado por los estudiantes. Durante mucho tiempo fue él "el hombre que entendió a Kafka" y que lo dio a conocer aquí. No es poco mérito. Y a lo largo de sus 35 años de docencia, Luis Izquierdo ha sido un profesor, un maestro, querido. Difícil encontrar mayor elogio. Leer más
Marta Pessarrodona es una de nuestras mejores poetisas. Cuando yo era decano, y ella miembro del consejo asesor de mi facultad, no sé a cuento de qué le pregunté durante un aperitivo si le parecería bien que Bob Dylan obtuviese el Nobel. De ninguna manera, vino a decirme. No recuerdo sus argumentos, que debieron ser serios y contundentes. Yo le dije tímidamente que a mí no me parecería mal que se lo dieran. Leer más
En la segunda quincena de septiembre, los medios de comunicación se hicieron eco de la oposición de vecinos en Barcelona a una sala de consumo supervisado de drogas por vía intravenosa. En Barcelona hay 10 centros atención a consumidores de drogas no legales, en 7 del os cuales hay salas de consumo intravenoso. Esta amplia red de centros asistenciales hace que la ciudad sea un referente internacional en la atención a personas consumidoras de drogas. Leer más
Colombia ha votado en contra del acuerdo del Gobierno con las FARC. Ha sido un resultado no esperado por ninguna de las partes y plantea un escenario nuevo apenas contemplado. El escrutinio del plebiscito describe una gran abstención (60%) y un resultado muy igualado (50,21% en contra del acuerdo y 49,78% a favor). Los colombianos están divididos. Leer más
Al volver de las vacaciones me ha tocado trabajar por las mañanas durante un mes. El resto del año voy por la tarde. Estos días me subo al tren de camino a Barcelona antes de las siete, cuando todavía es de noche. A diferencia de cuando voy al mediodía, veo siempre a las mismas personas. Cuando cojo el tren de la una y media de la tarde sí que hay gente con la que coincido siempre, pero no muchos. Ahora tengo cada día las mismas caras en el vagón y le atrevería a decir que cada una va en su sitio. Y, salvo un grupo de cuatro que tendrán entre 40 y 50 años y que siempre van juntos hablando, la mayoría ni siquiera duerme; va escuchando música con los auriculares o distraídas todo el trayecto con su móvil. Otras -no tantas-, con el libro. Leer más
"¿No deberíamos mirarnos al espejo y tomarnos mucho más en serio el problema de la corrupción empezando por la educación de los menores, por la escuela, y siguiendo por la coerción de los mayores?", nos preguntábamos en el número de Julio-Agosto de El Ciervo tratando de comprender las causas de la tolerancia en nuestra sociedad con la corrupción. Un modélico reportaje de John Carlin en El País de hoy (19 de septiembre) sobre el amaño de un partido de fútbol juvenil en Cataluña da una de las claves del asunto. Muestra cómo se siembra la semilla de la corrupción entre nosotros y cómo el silencio de la buena gente abona la hiedra que trepa imparable y daña hasta ahogar los cuerpos a los que se agarra. Es un excelente y descorazonador reportaje que deja sin embargo una resquicio a la esperanza en la figura de un padre que se ha atrevido a denunciar y unos hijos que han reconocido su culpa y su vergüenza. Leer más
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13-09-2016
La vuelta al trabajo o al cole tras las vacaciones tiene nombre francés: rentrée. No lo veo como una casualidad sino, podría decir, como un merecimiento. Nuestros vecinos saben incentivar el regreso a casa como nadie. Primero ocuparon sus páginas en repasar qué leyes se han aprobado en verano por aquello de la agosticidad. Y luego van con los estímulos. A primeros de septiembre han comenzado las preselecciones del premio Goncourt –con su enorme dotación de 10€. También las del premio Renaudot. Y el juego de ver coincidencias o como van las "carreras" de algunos autores en uno y otro certamen. Son noticias que ocupan portadas antes de llegar al fallo definitivo. Luego están las novedades de cada editorial, que se promocionan hasta en los jardines. Leer más
Septiembre ha empezado con un cadáver en el portal. Nadie sabe nada, nadie ha visto nada. Han encontrado un cuerpo sin vida, el barrio ha bajado el tono de voz y los rumores apenas se han dejado oír, unos rumores que por miedo no se disparan. Por primera vez la vida se ha convertido en algo discreto, no hay gritos y la música de los coches ni se oye, el silencio lo ha tapado todo. Los pocos curiosos siguen sin saber la edad o el sexo de la víctima, parece que se quiera olvidar el suceso o que sea un secreto. Leer más
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31-08-2016
Cuando pienso en ella, se me antoja una imagen negativa. El mensaje que mi cerebro escupe enseguida es: "deshazte de ella, sentir culpa te erosiona por dentro, te paraliza, te congela…" Delante de estos mensajes, me gusta reírme de mí misma y llevarle la contraria a mi pensamiento. La pregunta que me hago es si existe una cara positiva de la culpa. Me sorprendo respondiendo que sí. Como describía el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona, en uno de sus cursos monográficos, la culpa es una noción antigua y de largo recorrido. Diferentes disciplinas han reflexionado sobre ella. La religión, la moral, la filosofía, el derecho, la historia, la antropología, la psicología… Leer más
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23-08-2016
Hace unas semanas que estoy de nuevo en Chicago. Aquí estuve de profesor y conservo algún amigo. La primera noche que volví a pasear sobre el puente de Michigan Avenue alcé la cabeza para contemplar mi rascacielos favorito: un cilindro acristalado que sube hasta el cielo y se confunde con su color. Como si su materia fuera el aire. Pero desde su erección esta torre ostenta en grandes letras el apellido de su patrocinador: Trump. Huelga decir que ahora más que nunca ese apellido gigante en el centro urbano de Chicago disgusta a mucha gente. Trump es el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del próximo Noviembre. Esta ciudad americana es acusadamente liberal y vota a los demócratas. No quiere ver a Trump ni en pintura. Leer más