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10 Resultados de etiquetas por Cine

La vuelta al trabajo o al cole tras las vacaciones tiene nombre francés: rentrée. No lo veo como una casualidad sino, podría decir, como un merecimiento. Nuestros vecinos saben incentivar el regreso a casa como nadie. Primero ocuparon sus páginas en repasar qué leyes se han aprobado en verano por aquello de la agosticidad. Y luego van con los estímulos. A primeros de septiembre han comenzado las preselecciones del premio Goncourt –con su enorme dotación de 10€. También las del premio Renaudot. Y el juego de ver coincidencias o como van las "carreras" de algunos autores en uno y otro certamen. Son noticias que ocupan portadas antes de llegar al fallo definitivo. Luego están las novedades de cada editorial, que se promocionan hasta en los jardines. Leer más
La vuelta al trabajo o al cole tras las vacaciones tiene nombre francés: rentrée. No lo veo como una casualidad sino, podría decir, como un merecimiento. Nuestros vecinos saben incentivar el regreso a casa como nadie. Primero ocuparon sus páginas en repasar qué leyes se han aprobado en verano por aquello de la agosticidad. Y luego van con los estímulos. A primeros de septiembre han comenzado las preselecciones del premio Goncourt –con su enorme dotación de 10€. También las del premio Renaudot. Y el juego de ver coincidencias o como van las "carreras" de algunos autores en uno y otro certamen. Son noticias que ocupan portadas antes de llegar al fallo definitivo. Luego están las novedades de cada editorial, que se promocionan hasta en los jardines. Leer más
Si hay una escena común al cine de mafiosos es el malo entrando con la automática en el garito y dándole al gatillo. De todas sus balas perdidas las más certeras solían abatir al pianista, obligado a tocar en un estrado elevado y por tanto blanco fácil. Iba a ser el único momento de la noche en que envidiaría a esos ágiles y cobardes clientes, que pueden tirarse bajo las mesas para salvar la vida. Pero en fin, no había estado mal ser la estrella, alma del local, un poco reconocida y regularmente pagada. Leer más
Si hay una escena común al cine de mafiosos es el malo entrando con la automática en el garito y dándole al gatillo. De todas sus balas perdidas las más certeras solían abatir al pianista, obligado a tocar en un estrado elevado y por tanto blanco fácil. Iba a ser el único momento de la noche en que envidiaría a esos ágiles y cobardes clientes, que pueden tirarse bajo las mesas para salvar la vida. Pero en fin, no había estado mal ser la estrella, alma del local, un poco reconocida y regularmente pagada. Leer más
No entendí que los Oscars premiaran Green Book, esa peli meliflua mil veces vista (o como la han llamado ya, con sarcasmo, Paseando a Miss Daisy 2). Tampoco entendí que estuviera nominada junto a otras obras ramplonas como Bohemian Rapsody, directamente absurdas como Black Panter, aburridas y grandilocuentes como La Favorita o previsibles como Ha nacido una estrella. Y por supuesto no entendí que no saliera vencedora Roma, la más rotunda, la más completa, la más alejada de lo convencional, la más convincente de todas las que estaban en esa carrera. Leer más
No entendí que los Oscars premiaran Green Book, esa peli meliflua mil veces vista (o como la han llamado ya, con sarcasmo, Paseando a Miss Daisy 2). Tampoco entendí que estuviera nominada junto a otras obras ramplonas como Bohemian Rapsody, directamente absurdas como Black Panter, aburridas y grandilocuentes como La Favorita o previsibles como Ha nacido una estrella. Y por supuesto no entendí que no saliera vencedora Roma, la más rotunda, la más completa, la más alejada de lo convencional, la más convincente de todas las que estaban en esa carrera. Leer más
Este año del centenario del nacimiento de Fellini ofrece la ocasión propicia para volver a confrontarse con una de las obras cinematográficas más potentes y originales del siglo XX. Uno de los aspectos, y no menor, de la producción del genio de Rímini, es el de su conflictiva relación con el catolicismo. Así, a los ojos de hoy, resulta muy difícil comprender cómo una película, tan poética y plena de valores religiosos, como Las Noches de Cabiria, pudiese tener problemas con la censura. Pero la realidad es que los tuvo, tal vez debido a aquella obsesión de algunos democristianos, como Andreotti, de ver por todas partes un contubernio entre el marxismo y el neorrealismo. Fueron necesarios los buenos oficios del, jesuita y cinéfilo, padre Angelo Arpa, ante el cardenal de Génova, para que Cabiria fuera salvada de la quema. Aquello fue el inicio de una gran amistad entre Fellini y el padre Arpa que acabaría convirtiéndose en su director espiritual. Leer más
Este año del centenario del nacimiento de Fellini ofrece la ocasión propicia para volver a confrontarse con una de las obras cinematográficas más potentes y originales del siglo XX. Uno de los aspectos, y no menor, de la producción del genio de Rímini, es el de su conflictiva relación con el catolicismo. Así, a los ojos de hoy, resulta muy difícil comprender cómo una película, tan poética y plena de valores religiosos, como Las Noches de Cabiria, pudiese tener problemas con la censura. Pero la realidad es que los tuvo, tal vez debido a aquella obsesión de algunos democristianos, como Andreotti, de ver por todas partes un contubernio entre el marxismo y el neorrealismo. Fueron necesarios los buenos oficios del, jesuita y cinéfilo, padre Angelo Arpa, ante el cardenal de Génova, para que Cabiria fuera salvada de la quema. Aquello fue el inicio de una gran amistad entre Fellini y el padre Arpa que acabaría convirtiéndose en su director espiritual. Leer más
Hace unas noches, pude disfrutar de El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco. Pensé, inmediatamente, en la certeza del arquero; en Antonio Rebollo en aquella Barcelona del 92, volviéndose hacia Juan Antonio Epifanio, como diciéndole: «Ya la hemos hecho». Como los testimonios de uno mismo acostumbran a ser poco fiables, como dice en alguna parte Penelope Lively, opté por invitar al visionado a mi compañero más fiel: un cuaderno de tapas negras a rayas en el que se escribe bastante bien, con pulcritud. Pude entonces, relajarme y, como digo, deleitarme en el ejercicio. Porque lo justo es que a un espectáculo de la memoria le siga una escritura que transite un camino suave. Leer más
Hace unas noches, pude disfrutar de El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco. Pensé, inmediatamente, en la certeza del arquero; en Antonio Rebollo en aquella Barcelona del 92, volviéndose hacia Juan Antonio Epifanio, como diciéndole: «Ya la hemos hecho». Como los testimonios de uno mismo acostumbran a ser poco fiables, como dice en alguna parte Penelope Lively, opté por invitar al visionado a mi compañero más fiel: un cuaderno de tapas negras a rayas en el que se escribe bastante bien, con pulcritud. Pude entonces, relajarme y, como digo, deleitarme en el ejercicio. Porque lo justo es que a un espectáculo de la memoria le siga una escritura que transite un camino suave. Leer más