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6 Resultados de etiquetas por Lectura

En algún lugar dice Ortega y Gasset que una sociedad está en forma cuando está "fuera de sí", es decir, cuando se entrega a una tarea que la descentra y saca de su ensimismamiento. Si miramos la historia reciente daremos la razón al filósofo. En el año cenital de 1992, por ejemplo, España estaba fuera de sí. Nuestro país venía de involucrarse en el proceso de paz de Oriente Medio organizando la importante Conferencia de Madrid. Hizo aportaciones sustanciales al Tratado de Maastricht –la idea de ciudadanía europea, los fondos de cohesión– que se firmaría en febrero de aquel año. Deslumbraría al mundo con la refundación del olimpismo moderno en Barcelona. Y acogería en Sevilla una feria para exhibir todos las gracias y dones de la humanidad. España estaba en forma porque se dedicaba a algo que no era ella misma. Leer más
En algún lugar dice Ortega y Gasset que una sociedad está en forma cuando está "fuera de sí", es decir, cuando se entrega a una tarea que la descentra y saca de su ensimismamiento. Si miramos la historia reciente daremos la razón al filósofo. En el año cenital de 1992, por ejemplo, España estaba fuera de sí. Nuestro país venía de involucrarse en el proceso de paz de Oriente Medio organizando la importante Conferencia de Madrid. Hizo aportaciones sustanciales al Tratado de Maastricht –la idea de ciudadanía europea, los fondos de cohesión– que se firmaría en febrero de aquel año. Deslumbraría al mundo con la refundación del olimpismo moderno en Barcelona. Y acogería en Sevilla una feria para exhibir todos las gracias y dones de la humanidad. España estaba en forma porque se dedicaba a algo que no era ella misma. Leer más
"¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!". La frase pertenece al libro Tiene que ser aquí, de Maggie O'Farell, que es una de esas lecturas que nunca te cansarías de recomendar. Una historia de amor hermosa, perfectamente contada, repleta de personajes conmovedores. Hace ya varias años descubrí el motivo por el que yo nunca escribiría ficción: determinada literatura, alta, grande, majestuosa, esos autores perfectos que han narrado historias igual de perfectas. Una literatura que me llevaba a esta reflexión: ¿soy capaz de escribir así de bien, de contar algo tan bien, de dedicarle mi tiempo, mi esfuerzo, mi energía a un párrafo? Leer más
"¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!". La frase pertenece al libro Tiene que ser aquí, de Maggie O'Farell, que es una de esas lecturas que nunca te cansarías de recomendar. Una historia de amor hermosa, perfectamente contada, repleta de personajes conmovedores. Hace ya varias años descubrí el motivo por el que yo nunca escribiría ficción: determinada literatura, alta, grande, majestuosa, esos autores perfectos que han narrado historias igual de perfectas. Una literatura que me llevaba a esta reflexión: ¿soy capaz de escribir así de bien, de contar algo tan bien, de dedicarle mi tiempo, mi esfuerzo, mi energía a un párrafo? Leer más
Las bibliotecas ya no son almacenes de libros colocados todos en orden en sus estanterías en espera de ser leídos allí mismo o de tomarlos prestados. Han entrado en una nueva dimensión: se han convertido en verdaderos espacios culturales. Casi sin que nos diéramos cuenta –al menos así me ha sucedido a mí– han evolucionado, se han adaptado a los nuevos tiempos y ofrecen numerosas posibilidades a quienes se acercan a sus instalaciones. Ocurre así en la red de bibliotecas de grandes ciudades, y quizás no tanto en las de pequeños municipios. Además de leer, estudiar o trabajar en sus dependencias, hay zonas con ordenadores de uso público en los que puedes acceder a internet, salas de estudio con prolongación de horario en fechas de exámenes, exposiciones, charlas y conferencias de escritores, presentaciones de libros, recitales de poesía, clubs de lectura y una oferta interesante de propuestas para todos los gustos. Leer más
Las bibliotecas ya no son almacenes de libros colocados todos en orden en sus estanterías en espera de ser leídos allí mismo o de tomarlos prestados. Han entrado en una nueva dimensión: se han convertido en verdaderos espacios culturales. Casi sin que nos diéramos cuenta –al menos así me ha sucedido a mí– han evolucionado, se han adaptado a los nuevos tiempos y ofrecen numerosas posibilidades a quienes se acercan a sus instalaciones. Ocurre así en la red de bibliotecas de grandes ciudades, y quizás no tanto en las de pequeños municipios. Además de leer, estudiar o trabajar en sus dependencias, hay zonas con ordenadores de uso público en los que puedes acceder a internet, salas de estudio con prolongación de horario en fechas de exámenes, exposiciones, charlas y conferencias de escritores, presentaciones de libros, recitales de poesía, clubs de lectura y una oferta interesante de propuestas para todos los gustos. Leer más