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6 Resultados de etiquetas por posverdad

Si están preparando sus maletas para las vacaciones que ahora empiezan, no olviden este sencillo, directo y necesario texto de Timothy Snyder. "Sobre la tiranía. 20 lecciones que hemos de aprender del siglo XX", es seguramente, como lo fue el "¡Indignaos!" de Stephan Hessel en el contexto de la crisis financiera y de sus consecuencias, un libro que formará parte de una constelación de textos preocupados por el devenir de la democracia y la consolidación de lo que hoy llamamos "posverdad". Leer más
Si están preparando sus maletas para las vacaciones que ahora empiezan, no olviden este sencillo, directo y necesario texto de Timothy Snyder. "Sobre la tiranía. 20 lecciones que hemos de aprender del siglo XX", es seguramente, como lo fue el "¡Indignaos!" de Stephan Hessel en el contexto de la crisis financiera y de sus consecuencias, un libro que formará parte de una constelación de textos preocupados por el devenir de la democracia y la consolidación de lo que hoy llamamos "posverdad". Leer más
Si la palabra de 2016 en inglés según el prestigioso Diccionario Oxford fue "post-truth", la de este año -aunque sean dos- debería ser "fake news". Si así fuera (y si no también), sería la constatación de un drama que se masca desde hace tiempo: que informarse y buscar la verdad de los hechos empieza a ser una tarea más que complicada. Porque las "fake news" o noticias falsas han venido para quedarse. Para quedarse y para difuminar un poco más la delgada línea que a veces separa la realidad de la ficción, cosa que nos aboca a la confusión absoluta y a una institucionalización abierta y descarada de la desinformación que sin duda engendrará sociedades menos libres. Cierto que lo de la desinformación no es algo nuevo, pero a diferencia de antes ahora crece y se reproduce a toda velocidad gracias a la decadencia de los medios tradicionales, a las grandes plataformas tecnológicas como Facebook o Google y al bajo coste de producción de las también llamadas "alternative facts", término que encierra un mayúsculo e indisimulado cinismo. Porque no me dirán que llamar hechos alternativos a falsedades o directamente mentiras no es de un cinismo desatado y sinvergüenza. Leer más
Si la palabra de 2016 en inglés según el prestigioso Diccionario Oxford fue "post-truth", la de este año -aunque sean dos- debería ser "fake news". Si así fuera (y si no también), sería la constatación de un drama que se masca desde hace tiempo: que informarse y buscar la verdad de los hechos empieza a ser una tarea más que complicada. Porque las "fake news" o noticias falsas han venido para quedarse. Para quedarse y para difuminar un poco más la delgada línea que a veces separa la realidad de la ficción, cosa que nos aboca a la confusión absoluta y a una institucionalización abierta y descarada de la desinformación que sin duda engendrará sociedades menos libres. Cierto que lo de la desinformación no es algo nuevo, pero a diferencia de antes ahora crece y se reproduce a toda velocidad gracias a la decadencia de los medios tradicionales, a las grandes plataformas tecnológicas como Facebook o Google y al bajo coste de producción de las también llamadas "alternative facts", término que encierra un mayúsculo e indisimulado cinismo. Porque no me dirán que llamar hechos alternativos a falsedades o directamente mentiras no es de un cinismo desatado y sinvergüenza. Leer más
Las pasadas navidades, en una decisión que sorprendió a todos por lo imprevista, el consejo de accionistas de Facebook expulsó a su fundador, Mark Zuckerberg. Además de despedirlo, bloquearon su cuenta. Lo que no impidió al magnate hacer un llamamiento a los usuarios de su aplicación en internet para asistir a una masiva protesta en su apoyo. La elección del lugar no pudo ser más simbólica: el Monumento a Lincoln, en Washington. En el mismo escenario de las protestas contra la Guerra de Vietnam y de las manifestaciones pro Derechos Civiles, Zuckerberg dirigió a miles de seguidores un discurso que copiaba, casi palabra por palabra, aquel "tengo un sueño" de Martin Luther King. Leer más
Las pasadas navidades, en una decisión que sorprendió a todos por lo imprevista, el consejo de accionistas de Facebook expulsó a su fundador, Mark Zuckerberg. Además de despedirlo, bloquearon su cuenta. Lo que no impidió al magnate hacer un llamamiento a los usuarios de su aplicación en internet para asistir a una masiva protesta en su apoyo. La elección del lugar no pudo ser más simbólica: el Monumento a Lincoln, en Washington. En el mismo escenario de las protestas contra la Guerra de Vietnam y de las manifestaciones pro Derechos Civiles, Zuckerberg dirigió a miles de seguidores un discurso que copiaba, casi palabra por palabra, aquel "tengo un sueño" de Martin Luther King. Leer más