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Pienso, luego existo
El fin de los príncipes
Nuestro sistema electoral ha caducado. Esta revista lleva tiempo repitiendo –en esta página y en otras– que el modo en que elegimos a nuestros representantes políticos ya no sirve. Las listas cerradas son un sistema sin futuro. Los diputados los tienen que elegir los votantes, no los líderes de los partidos. Silvio Berlusconi explica por ejemplo cómo lo hace él en Italia: “Soy como el príncipe encantado. Eran calabazas y los he convertido en diputados”. No hay mejor manera para tener a la tropa de parlamentarios controlada.
Los partidos no van a cambiar esto. No les interesa perder un control tan sencillo de sus miembros elegidos. Por eso es valiosa la propuesta que surge estos días en Cataluña para cambiar la ley electoral catalana. Se trata de una iniciativa legislativa popular, promovida por la plataforma Ciutadans pel Canvi. Con 50.000 firmas de ciudadanos se conseguiría que el Parlamento autonómico debatiera el proyecto.
Las características del sistema electoral catalán no son iguales a las del español, pero sí que pueden trasladarse muchos puntos. Los dos más destacados son las listas abiertas y que los diputados tengan mayor relación con los votantes de su circunscripción electoral, que sean realmente sus representantes ante el poder público. Sería una buena noticia que esta iniciativa avanzara. Hay cosas que es mejor no dejar sólo en manos de los políticos. Y más si se creen que son príncipes encantados.
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