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CÓMO MIMA USTED SU EGO
Me gustaba trasgredir
Miguel Delibes Escritor
Mi ego quedó huérfano después de una operación de cáncer en 1997. Todo lo malo que vino después se hacía crónico. Según dictamen médico había que aprender a vivir con ello. Desde entonces yo quisiera mimarle, pero se resiste. Todo son molestias y trastornos. Todo lo que fueron mimos desaparecieron: caza, literatura, viajes, cines, sueños, actos sociales, paseos, etc. Me convertí casi en un vegetal. Mis mimos eran pueriles: volví a fumar a escondidas, me gustaba comer, me agradaba trasgredir. Pero nunca consideré mimado mi ego, un ego sufriente en el que pocas cosas estaban en orden. Sin embargo mi desayuno de un buen café con galletas me pareció un privilegio y otro el chocolate negro suizo después de las comidas. Quiero decir que aun en las etapas más negativas de la vida el ego recibió algunos mimos sencillos, pero que en la escasez, se potenciaban. Dios aprieta pero no ahoga.
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