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Poesía
Lizanote de la Acracia
Jesús Lizano
El Ciervo , Barcelona, 2006
Prosigue la andadura quijotesca de Jesús Lizano con la publicación de la conquista de la inocencia (quinta parte), en la que el poeta se ha convertido en Lizanote de la Acracia, esa tierra prometida a la especie humana, su plenitud. Si la inocencia era el objeto perseguido por Don Quijote, Lizania es el mundo poético donde se funden quijotismo y anarquismo. La conquista del poder se sustituye por la conquista de la inocencia. Esta supone, en el mundo interior humano, verse todos seres únicos y, en el externo, todos compañeros. La dicotomía nefasta dominantes-dominados se rompe con el comunismo poético libertario despolitizado, pues el poder político basado en la diosa Razón es la causa del actual proceso deshumanizador que infecta a nuestra sociedad. Esta quinta parte de la vasta obra lizanesca pretende ser una vibrante y elocuente llamada de atención a la vida heroica de millones de seres humanos sacrificados a la lucha por el dominio y que mueren no sólo de hambre y miseria natural, sino de orfandad anímica y creativa; de falta absoluta de libertad de pensar y sentir, esos dones que nos hacen seres humanos y únicos.
Jesús Lizano clama en versos torrenciales, ágiles e indignados con insistencia combativa, contra los molinos y gigantes de la Pancracia. Su estilo es oratorio y catilinario. Su ritmo es un tambor que convoca a manifestaciones masivas populares, como la que encabezó un día en las Ramblas de Barcelona. Pocos poetas han gritado tan alto y se han comprometido con mayor radicalidad en esa lucha de la especie por su plenitud frente a quienes se obstinan en impedirla. El precio de tal empresa es la soledad. Lizano vive y es vivido por una aventura vital y pública que le enfrenta en todo momento con lo que él llama el poder literario, que domina y manipula la cultura. Con todo, nuestro ácrata poético no desfallece y sigue cabalgando en su verso imperturbable pese a la osamenta dolorida de su alma inocente.
El contenido filosófico de los poemas es un ejemplo de que la gran capacidad versificadora de Lizano no se contenta con arrastrarnos con su locuacidad, sino que busca fundamentar su sentimiento vivo de protesta y su espíritu profético en una coherente explicación, tan realista, aguda y expresiva como argumentada. Este libro es todo un tratado en verso sobre teoría social, acompañado de tres escritos epilogales en prosa. Es admirable el conjunto de definiciones del sistema político y la crítica a los falsos comunismos (el político y el religioso) o al anarquismo que confunde la acracia con una forma más de poder. Para Lizano es esencial distinguir entre el poder como cosa y el verbo transitivo “poder”. Los humanos podemos conquistar la inocencia ácrata si renunciamos al poder en sí mismo, al igual que ese camino inocente no es de perfección, sino de humilde y humanísima imperfección. No es otro el camino de la mística, que asume la tragedia de la vida y destaca en ella la belleza, esa musa inspiradora de lo poético o creador que alienta en cada ser humano único, fraternalmente unido a los demás.
En este libro hay un soneto (Lizano domina como un clásico esa forma poética) que resume el inmenso caudal de pensamiento y sentimientos del poeta. En él denuncia la locura de la razón, que inventa verdades dominantes que fingen ser verdad y son fantasmas, alucinaciones, un “falso sol de nuestra esencia”. El soneto concluye instándonos a huir del conjuro de una diosa “confusa y tan sangrienta y venenosa” porque, en definitiva, “No es la verdad la luz. Es la inocencia”. J. A. González Casanova
Reclamo, con urgencia, la libertad de pensar y sentir.
Más claro no se puede decir. (p. 79)
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Julio-Agosto 2010
nº 712-713
| Qué nos falta para sentirnos europeos |
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