- EL TESTAMENT D’ALCESTIS: NARRACIÓN Y TIEMPO EN CINCO JORNADAS, Miquel de Palol
- HEGEL. La Odisea del Espíritu, Félix Duque (ed.)
- LA TRANSICIÓN SANGRIENTA, Mariano Sánchez Soler
- El tiempo del Apocalipsis. Vida de Joaquín de Fiore, Gian Luca Potestà
- CHÁCHARA, Juan Bonilla
- SOY UN GATO, Natsume Soseki

 01 02 03 04 05 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 [Siguiente >>]

 
 
 
Religión
El Dios Presente

José Antonio González Casanova
Kairós , Barcelona, 2009

Estamos ante un libro insólito, lleno de fulguraciones, que se lee con gran fruición, casi sin poder detenerse hasta el final. Sería muy difícil adivinar la profesión de su autor quien no la conociera. Porque aparecen una profusión de temas tanto metafísicos, teológicos, cristológicos y eclesiales como políticos, éticos y sociales, incluso astrológicos, tratados con gran incisión, soltura, inteligencia y libertad interior. Para ser obra de un teólogo, habría demasiadas herejías; para ser obra de un político, sería demasiado ilustrado. Podría ser obra de un catedrático, pero seguiría siendo difícil adivinar de qué disciplina: ¿de filosofía? ¿de política? ¿de sociología? ¿de derecho? Finalmente habríamos acertado, porque José Antonio González Casanova ha ocupado la cátedra de Derecho Constitucional durante varias décadas en la Universidad Central de Barcelona y participó activamente en la redacción de la actual Constitución española. Tras leer este libro uno tiene la satisfacción de saber que personas de tal amplitud de miras han sido algunas de las que han puesto las bases legislativas de nuestro estado. Como en los mejores tiempos de la época clásica, no hemos perdido del todo la tradición de que los legisladores sean sabios, y de que los sabios consulten los oráculos, entendiendo por oracular la capacidad de interpretar el lenguaje misterioso y cifrado de la realidad por donde Dios asoma.
El libro está compuesto por capítulos breves distribuidos en diez apartados, cada uno de los cuales comienza con confesiones o recuerdos autobiográficos. Esta combinación entre reflexión y narración constituye una de las claves de la amenidad del libro. Entre los muchos autores citados o evocados, hay una referencia continua a Alfonso Carlos Comín, compañero desde la adolescencia. Con él se abrieron a la conciencia social y se comprometieron en política en los años duros de la lucha antifranquista, en aquella difícil frontera de confesarse cristianos en la militancia comunista y confesarse comunistas en la militancia cristiana. El respeto, incluso la fascinación del autor por esta figura es remarcable, cuyos ojos percibía encendidos de espíritu.
Pero lo que más llama la atención de estas páginas es que están impregnadas de una infrecuente familiaridad con lo divino. Esto ya queda reflejado en el título: El Dios Presente. Ante otras confesiones creyentes que han lamentado la ausencia de Dios en nuestra época, González Casanova apunta en otra dirección. Repetidas frases muestran su captación de la presencia del Misterio en el corazón de la vida. Así es concebido Dios por el autor: como el reverso luminoso de la misma realidad que vivimos. Para encontrar a Dios no hay otro camino que vivir con plenitud y profundidad cada instante, cada situación, cada relación. Para ello, hay que participar de la mirada iluminada, abierta y empática que tiene González Casanova hacia todo. “Al ser más que nunca lo que somos, nos vemos como claros en el bosque del ser, en la selva del mundo. Ciegos al mundo y llenos de luz, pasamos entre los hermanos sin distinguirlos en nada y por nada, como idénticos a nosotros compartiendo la misma luz”.
Pero todo ello no se queda en una fácil y evanescente mística. El autor se compromete en su libro tomando partido por los desfavorecidos, los marginados, los oprimidos. En el acto de presentación, González Casanova resumió muy bien su postura ética y existencial: “Se nos formó en una cultura de la culpa. Hoy en día hemos de desarrollar una cultura de la responsabilidad”. En definitiva, estas páginas son un alegato a la vida y una llamada a vivirla intensamente.

Javier Melloni

Si la memoria es nuestra identidad, la fe en Dios, su confesión, ha sido el origen creador de la mía (p. 337)

 
Julio-Agosto  2010
nº 712-713

ver sumario
¿Qué buscas?
  
 
Artículos destacados
  La penitencia de confesar
Joaquim Gomis
  Escuchar historias, vivir otras vidas
José Martí Gómez
  Daniel Berrigan:
Bárbara Arizti y Andrés García Inda
  Chéjov, el humanista de la austeridad
Enrique Moreno Castillo
  Mi biblioteca del holocausto
Carolina Moreno Tena
  La semilla de ‘La sonrisa etrusca’
José Luis Sampedro
  Por qué la religión no puede vivir sin mística
Luke Timothy Johnson

Novedades
 
CONVOCATORIA DEL 35º PREMIO ENRIQUE FERRAN

El Ciervo convoca el 35 Premio Enrique Ferran de artículos con el tema "En qué se puede creer"


Qué hacemos aquí
+ Hay sombras     
Julia Uceda
+ Buscar el saber     
Enrique Vila-Matas
+ Superar el vértigo     
J. M. Caballero Bonald
+ Mil cosas, una después de otra     
José M. Rovira Belloso
+ No hacer daño     
Antonio Muñoz Molina
+ Algo que merezca la pena     
Victoria Camps
+ "Todo su existir es ser querido"     
Norbert Bilbeny
Qué nos falta para sentirnos europeos
+ Un continente de todos     
Lluís Foix
Un recuerdo
+ "Aquí yace José Saramago, indignado"     
Francesc Ponsa
Ojo de buey
+ Marruecos, la religión y el burka     
Jordi Pérez Colomé
Conversaciones
+ John Polkinghorne: "El mundo cuántico es distinto al cotidiano"     
Krista Tippett
Pliego de poesía
+ El suicidio de los poemas     
Presentación y antología de Toni Montesinos