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Narrativa
EL TESTAMENT D’ALCESTIS: NARRACIÓN Y TIEMPO EN CINCO JORNADAS
Miquel de Palol
Empúries , Barcelona, 2009
En el comienzo de la novela El Testament d’Alcestis, de Miquel de Palol, un grupo de personas se reúnen en una mansión, Can Pagès de Dalt, que su propietario se ve obligado a vender. Sin embargo, el motivo de la reunión no será una simple convocatoria de amigos, una celebración nostálgica por la venta de la casa. No: el motivo de la reunión será un juego mistérico denominado Juego de la Fragmentación, compuesto de relatos. Este juego-relato que es la obra transcurrirá a lo largo de unos días, divididos en cinco jornadas narrativas, donde uno de los personajes principales, Aloysia, muere en la segunda jornada. ¿Muerte natural, accidente, asesinato?
Primer asombro, primera paradoja: los personajes restantes deciden no avisar a la policía ni al forense, ya que ellos mismos pretenden devolverle la vida, resucitarla. ¿Cómo es posible esto en el mundo moderno?, se pregunta el lector.
Segundo asombro, segunda paradoja: se trata de repetir lo vivido hasta ahora, pero mediante los relatos de cada uno de los implicados. De este modo los relatores contarán cada uno su historia, relacionándola con el resto de los personajes, los oyentes: relatos de fabulación mágica y realista, en una polifonía de voces, que darán cuerpo a la novela. Así se irán descubriendo partes ignoradas de la experiencia particular que afectarán al grupo, a la experiencia común, modificándola. Se trata, pues, de volver a explicar la realidad como salvación, sin reservas: operación poética.
Transfigurar la experiencia en una nueva, convertida ahora en otra por la acción del relato. Podríamos decir: favorecer la posibilidad del renacer, abolir la muerte mediante el relato de lo que ha conducido a esa muerte. Vida frecuentando a la muerte: en el caso de Aloysia, un cadáver frecuentado y vulnerado por los vivos, ¿tal vez profanado por algunos de los otros personajes? Una muerta con cinco rosas entre las manos, pero ni las flores se marchitan ni el cuerpo de la muerta parece corromperse: las cinco rosas de las manos de la dama muerta. Y dice Andreu, el narrador de la novela: “No se han podrido”.
Como en la Cinta de Möbius, o como en las composiciones de Bach o en las perspectivas mágicas de Escher (todos citados en la novela): las distintas variaciones irán trazando las líneas del Dodecaedro narrativo, que será la figura final: la experiencia común en que desembocarán las diferentes “fragmentaciones” entrelazadas en una cinta única, que pueda modificar el resultado final de la experiencia.
Y Aloysia, el personaje muerto, ¿qué será de ella? ¿Conseguirán resucitarla en la quinta jornada mediante el relato del pasado? ¿Podrán reestructurar el pasado en una sola narración, recomponer lo sucedido y hacer posible el regreso de quien murió hace ya tres días? Relatos cuya acción viene de otro lugar, de otro tiempo, pero que ahora son explicados de nuevo aquí, en la mansión de Can Pagès de Dalt. Y será en el tiempo del último relato donde se nos desvelará el misterio, la cinta oculta de la vida y la muerte que se manifiestan en esta novela de Miquel de Palol. Una novela órfica. Alberto Tugues
Havia arribat l’hora de les blancors, de purificar-se per fer lloc al futur gran record, el tresor més preuat, l’hora de convertir-se en sepulcre vivent de l’estimada, perquè la memòria no en té prou amb cenotafis, sinó que reclama afamada un suport bategant, arrabassa carn viva i venes amb sang i no ho deixarà anar mai més. Acordar que ella viu dins meu amb la realitat de la seva vida, l’últim Joc dels poetes (p. 667).
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Julio-Agosto 2010
nº 712-713
| Qué nos falta para sentirnos europeos |
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