Arjipov el salvador

Hubiera sido una guerra devastadora. En La Habana se organizó un congreso conmemorativo con representantes de ambas partes. Y se contó una historia terrible. El 27 de octubre de 1962 topaban en aguas cubanas un destructor americano y un submarino soviético con un misil nuclear. El destructor tiraba cargas como advertencia para que el submarino ascendiera. Los marineros soviéticos pedían a sus tres oficiales que hundieran el buque. Los oficiales tenían permiso de Moscú para lanzar el misil nuclear si los tres estaban de acuerdo. Dos dijeron que sí, que lo tiraran, pero uno se negó, un tal Arjipov. Si lo hubieran tirado, Robert Mcnamara, entonces secretario de Defensa, afirma que la escalada nuclear hubiera sido prácticamente inevitable. ¿Cómo la humanidad pudo llegar a depender aquel día de un solo hombre, de uno sólo? ¿Puede volver a ocurrir?

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