Atléticos atracones

Hay muchos tipos de deportes. Unos se juegan con pelota, otros con raqueta, otros corriendo, y los hay hasta con espada o caballos. Pero todavía no hay ninguno que se juegue con comida. Hasta ahora la única competición que había con alimentos era para ver quién cocinaba mejor. Finos catadores elegían al vencedor.
Pero en Estados Unidos hace un tiempo que unos cuantos se dedican a otra cosa: competir para saber quién come más en menos tiempo. Tienen hasta participantes rusos, qué menos. Han llegado a reunir hasta 20.000 espectadores y en los “partidos” se toca el himno nacional antes de empezar a engullir. Una vez se da la salida, vale todo, desde las manos hasta amorrarse al plato. Tienen incluso una federación, cuyo fundador, George Shea, pretende conseguir un reconocimiento casi olímpico: “El deporte se basa en la mejoría de una aptitud. Y comer es una aptitud que ha sido mejorada por estos atletas, ya que las partes que componen a un buen comedor de competición son la capacidad, la velocidad con la que puede comer y la velocidad de sus manos”. Hay que aburrirse mucho para inventar un deporte así.

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