No hago nada sin alegría

Enrique Vila-​Matas
Escritor
Procuro seguir una sabia y memorable consigna de Montaigne: «No hago nada sin alegría». No siempre lo consigo, por supuesto. La alegría está muy relacionada con el presente, se puede estar alegre aun sabiendo que dejarás de estarlo. Ortega la relacionaba con el verbo aligerar, perder peso. Pierde su gravedad lo real sin dejar de serlo. Como dice Fernando Savater en unas páginas maravillosas sobre la alegría, los filósofos la han tenido siempre como algo pueril, pero no todos. Algunos filósofos, los mejores –Spinoza y Nietzsche, por ejemplo– la han tenido, en cambio, como la cuestión más seria que puede plantearse la filosofía.

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