Fútbol global

La globalización tiene hoy diversidad de modelos y pautas. El fútbol, por ejemplo. Cada jugador busca en el mercado mundial el club que le conviene más a sus intereses. Ronaldo juega (¿trabaja?) en Italia, en el Inter de Milán; Rivaldo en España, en el Barça. Cuando viene el Mundial cada uno se va a jugar con la selección de su país. Las multitudes de todos los pa_​ses que compiten se emocionan, se suspenden reuniones de alto rango internacional, se alteran los horarios. Los presidentes o jefes de gobierno levantan los brazos, apasionados. Al final, queda campeón Brasil, con Ronaldo y Rivaldo, subcampeón Alemania, tercero Turquía, cuarto Corea. La copa de fútbol celebrada en Corea y Japón ha encontrado arbitrajes propicios al mundo oriental. No hay que sorprenderse tanto. En la competitividad económica mundial los arbitrajes (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) favorecen al mundo occidental.

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad