Mi biblioteca oriental

Enrique Miret Magdalena
Yo tengo una mezcla de pesimismo lúcido y de optimismo razonable. Ambas cosas son necesarias para andar por la vida. Ni todo es tan malo como pensamos en los malos momentos, ni tan bueno como lo vivimos en los momentos positivos que de vez en cuando nos ocurren. Aprendí hace muchos años de un pensador neo-​marxista, el francés Henri Lefebvre, que debemos tener un ideal sin idealismo para ser realistas, pero siempre con una meta hacia delante. El ser humano es el único animal que, aunque pone los pies sobre la tierra, tiene metas de largo alcance para diferenciarse de los que carecen de ese suplemento de alma, que es tan necesario hoy para dominar la invasión de la técnica, y hacer que nos ayude a humanizarnos. Y ahí está mi afición a la filosofía de la vida que se desarrolló en la mejor época de Oriente, y que mucho me ha ayudado a vivir satisfactoriamente. Soy así religioso de raíz cristiana, pero con grandes reservas con las religiones que nos dominan demasiado.

Maryse Choisy,
La metafísica del yoga
He sido un estudioso del psicoanálisis, y sobre todo de los psicoterapeutas cristianos que siguieron ese método, entre los cuales destaca esta inteligente y original psicoanalista franco-​suiza. Esta obra descuella entre todas las suyas, porque sabe unir ciencia y filosofía de la vida, religión católica y crítica. Su descubrimiento científico de la ética humanista le hace darse cuenta de algo hoy muy sabido de los científicos que se han interesado por la moral. Y descubre la falacia de las éticas idealistas, como le ocurrió a nuestro filósofo Ortega y Gasset. Esta ejemplar humanista descubre que hay que llegar “al altruismo por un egoísmo bien entendido”, porque la persona es el único ser de la creación que está abierto a los demás, no es ser persona el encerrarse en sí mismo, sino aquél que carga las pilas para abrirse a los otros. Lo interior y lo exterior están estrechamente unidos, como enseñó nuestro mejor educador español, don Francisco Giner de los Ríos. Y en este libro arribamos –corroborado por la ciencia– a la más antigua sabiduría apta para educarnos hoy.

Pierre Jaquemart y Saida Elkefi,
El yoga terapéutico
Lo malo es que los llamados profesores de yoga no saben ni yoga ni ciencia del ser humano, y dan consejos que no resultan aceptables para una vida sana ni para corregir los defectos físicos que padecemos con los años. Sin embargo en este libro se unen los dos extremos: la ciencia del ser humano espiritual y corporal, junto con la experiencia de siglos que produjo las posturas del yoga hindú. En esta práctica obra veremos aquellas posturas adecuadas para cada caso (porque el yoga no son ejercicios gimnásticos, sino posturas beneficiosas para el cuerpo material y el mental). Y debemos saber que no todas son las mejores para cada caso. Hay que elegir aquéllas que nos convienen, y que pueden ayudar a corregir nuestros defectos corporales, que influyen negativamente sobre la mente. Yo he podido corregir así los molestos defectos que me proporcionaba mi espalda. Y he adquirido una relajación que me ayuda a vencer los problemas cotidianos con el desarrollo de las fuerzas internas positivas que todos llevamos ocultas dentro de nosotros mismos.

Taisen Deshimaru Roshi y Paul Chauchard,
Zen et Cerveau
Nosotros los occidentales tenemos con razón una ciega veneración por la ciencia, y aunque nos atraigan las cosas venidas de otros mundos, como el oriental, siempre nos queda una duda: ¿será todo lo que nos enseñan los maestros de Oriente una ilusión engañosa, o tendrá una base seria y comprobada? Este libro de dos grandes maestros, el sabio contemporáneo del budismo zen Deshimaru, y el neuro-​psicólogo francés Chauchard, analiza los hechos del Zen a la luz de la experiencia de siglos de los monjes budistas seguidores de la corriente Soto-​zen, y el aporte del gran experto profesor francés. Este último descubre, en sus conversaciones con el japonés, la concordancia de sus estudios y aplicaciones científicas, para orientar y curar a sus enfermos, con los ejercicios meditativos del budismo Zen que viene del Lejano Oriente y atrae tanto en Europa.

Krishnamurti,
La libertad primera y última
Éste fue el primer libro que leí de este maestro, que no quería llamarse así para que no le siguieran a ciegas sus discípulos. Abominaba de los maestros de yoga o de zen y de las demás corrientes filosóficas venidas desde Oriente, que han invadido amplios núcleos selectos de población occidental, lo mismo jóvenes que mayores, cultos o sencillos, pero con inquietud hacia el mundo del espíritu ya que no les satisface nuestro mundo del desarrollo material. La edición que tengo está avalada por el pensador y literato inglés Aldous Huxley, al que tanto han atraído estas corrientes venidas del Este. Huxley conoce de primera mano la espiritualidad, lo mismo de nuestro mundo que del de allende los mares y montañas que nos separan de esas otras tierras. Y sabe apreciar prácticamente lo valioso de los consejos para la vida de Krishnamurti, y puedo decir que a mí me han servido en los momentos difíciles por los que he pasado en mi compleja vida.

Ugo Reiter,
Autorrealización
La clave de la filosofía oriental, lo mismo que de la espiritualidad occidental, es la meditación. Pero existen muchos caminos para aprenderla, son vías muy diferentes que a unos les van unas y a otros en cambio les convienen otras muy distintas. Cada uno es como es, y no se puede luchar contra ello, sino usar lo que cada uno es para encauzar la meditación conveniente para uno mismo. En este libro se me descubrieron esa variedad de caminos, y encontré, después de años de divagar, el mío: el del budismo zen, tan parecido al de los antiguos cristianos de Oriente Medio, como San Gregorio del Sinaí. Además en este libro se encuentra algo muy importante para mí: la relación de estos métodos con los datos de la ciencia y de la psicoterapia, para no caer en el engañoso practicismo en el que se embarrancan muchos pretendidos gurús occidentales que no enseñan, sino que enseñan prometiendo lo que no saben proporcionar porque no lo viven.

Tony de Mello,
Escritos esenciales
Este pequeño libro antológico del indio Tony de Mello ha sido escogido por un compañero jesuita norteamericano entre sus numerosas obras. Y proporciona un buen resumen de las ideas fundamentales, consejos y orientaciones de una espiritualidad cristiana renovada por la influencia de las filosofías orientales que vivió este jesuita indio, que era antes indio que jesuita. Sus obras han impresionado en Occidente, y han hecho una gran labor para distender ese espíritu encogido que se nos transmitió en la educación católica recibida hace unos años, y que todos hemos padecido. A mí las obras de Anthony de Mello me han hecho un gran bien porque han sabido unir en mí lo oriental y lo occidental, y han ayudado a abrir mi espíritu. La filosofía latente en estas posturas es la praxis, que lo mismo defiende el neomarxismo agnóstico de Lefebvre, que el catolicismo de Blondel, Guitton y Tresmontant inspirado en el análisis de la Biblia.

F. A. Viallet,
Zen. La otra vertiente
Un libro sencillo, pero que escoge el sentido del budismo zen más acomodado a nuestra manera de ser, que es el Soto-​Zen. Y lo interpreta en consonancia con el pensar cristianismo buscando las concomitancias entre una corriente oriental y la del cristianismo interpretado por el paleontólogo y pensador padre Teilhard de Chardin, y en el gran místico que los católicos apenas conocen, el católico y sacerdote alemán Angelus Silesius, en mi opinión el más profundo y humano después del maestro Eckart también germano. En este libro se comparan las frases de estos místicos con los Sutras orientales para ver su semejanza. Y se recuerdan las observaciones tan abiertas de Teilhard de Chardin acerca de la teología pues la más progresista se ha quedado anticuada y necesita una verdadera revolución si quiere decir algo los hombres y mujeres actuales. Es verdad que esta teología pretendidamente progresista se encuentra a años luz del pensamiento actual, y dice con razón que se halla todavía en el neolítico.

Lubienska de Lenval,
L’Education de l’homme conscient
Un libro que se inspira en el método de la gran pedagoga Maria Montessori para dar consejos de formación en la enseñanza de las diferentes disciplinas entendida con las claves que son típicamente orientales: el silencio, los gestos, la educación muscular, la libertad de movimientos, el canto mímico, la recitación, la educación sensorial, la disciplina y la libertad, y en lo religioso la oración del cuerpo. Cuando yo leía y estudiaba esos consejos quedaba sorprendido de cómo la pedagogía montesoriana tenía las mismas raíces del yoga, y supe compaginar la ciencia de la educación más moderna con los antiguos métodos orientales que tienen el valor de ser la experiencia contrastada de siglos. Y puedo decir que me sirvieron para dar un curso en la Escuela de Verano de Acción Educativa cuyas alumnas cuando me las encuentro me confiesan el bien que les hizo esa manera de entender la educación humana.

Emilio Galindo Aguilar,
La experiencia del fuego
No se podrá entender bien la filosofía oriental sin conocer a los grandes místicos sufíes de origen persa, que tanta influencia tuvieron en la España islámica medieval. La lectura de los pensamientos que difundieron deja perplejo porque son mucho más renovadores y ecuménicos que la mayoría de las pretendidas renovaciones cristianas que siguen un modo de pensar que nada tiene que ver con lo que la vida actual y el pensamiento de hoy piden. Este Padre Blanco español ha sabido extraer el jugo de ese pensamiento espiritual que nada tiene que ver con las melosidades de poca categoría que han servido ayer para la educación católica y que hoy han adquirido un barniz de modernidad, pero son sumamente superficiales y carentes de profundidad espiritual, como es, en cambio, la filosofía de la vida que viene de Oriente.

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