Enigmas sociológicos

J. Ernesto Ayala-​Dip
Crítico literario
Hay best seller, como las novelas de Alberto Figueroa en España, o las de Ken Follet o Crichton en Estados Unidos, que no ofrecen ninguna dificultad a la hora de su interpretación: son novelas que no crean ningún problema a los lectores. Su factura apela a procesos miméticos respecto al cine, son artefactos de ficción perfectamente diseñados para el entretenimiento y la evasión de fácil y rápida digestión. Las novelas, por ejemplo, de Arturo Pérez-​Reverte, sin embargo, no son tan fáciles de despachar. No se venden-​leen mucho porque no sean literatura sino porque saben, saqueando a Dumas y otros clásicos de la aventura, impostar ese sentido de la fascinación por un cierto relato de entretenimiento al servicio de una pretendida verdad histórica. La cuestión se complica cuando se trata de libros como la novela de Zafón. Aquí hay un uso eficaz y dignísimo de la novela de género –aunque evidentemente no superior a otras novelas semejantes que no han tenido su mismo éxito– y un acuerdo entre el autor y sus lectores muy difícil de explicar. En una sociedad tan arbitraria como la que vivimos, me temo que tendremos que comenzar a familiarizarnos con enigmas sociológicos de este calibre. Soldados de Salamina es una excelente novela, problemática e incluso incómoda según se mire desde un punto de vista ideológico, pero no superior a la también excelente El guitarrista de Luis Landero. Y ya se ve el resultado. Evidentemente la novela de Javier Cercas sí que es un auténtico enigma que merecería, amén de todos los estudios literarios necesarios, uno que explicara su apabullante magnetismo entre las más diversas familias de lectores.

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