El síndrome del año viejo

El mes pasado celebramos el cambio de año. Otro año más en la cuenta de todos. La revista italiana Riza Psicosomatica hizo una encuesta sobre el modo en que la gente afronta ese día ineludible. Resultó que el 76 por ciento de italianos sufre un doloroso síndrome: el balance del año viejo. Esta enfermedad consiste en pensar qué se ha hecho aquel año y comprobar que todo es un desastre. Las causas de la pena abarcan varios ámbitos: domina el trabajo y la falta de dinero (22 por ciento), siguen los que admiten un “malestar existencial pero pesadísimo”, a continuación vienen los malcasados y malcasadas y cierran la clasificación los que no se gustan y los que creen que los demás no les aprecian bastante. También parece que hay dos edades críticas. Primero, la década de los 30, cuando ya no se es joven para cambiar de vida ni viejo para resignarse. Luego, los mayores de 45, que ya se ven en la senda del declive.
En suma, sólo el 24 por ciento de los italianos cambia de año con gusto. Los demás sufren: durante el resto del año van tirando, pero el día del balance ante sí mismos suspenden. Habrá que ir pensando qué se puede hacer.

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