Cada día trae su afán

Enrique múgica Herzog
Defensor del Pueblo Español
Entrando al trapo plutarquiano que se me propone, y tratando de ajustarme a las condiciones espacio-​temporales indicadas, ahí va mi aportación, en cuatro puntos, a «las vidas» de El Ciervo: Uno. Pocas veces, en mi ya larga trayectoria profesional pública, me he enfrentado a una ocupación tan intensa y diversa como la que corresponde al desarrollo de las tareas asignadas al Defensor del Pueblo, de España. El obligado tratamiento de problemas planteados cotidianamente y la propia heterogeneidad de los mismos; la proliferación de compromisos de agenda, y las peticiones –fundamentalmente variopintas– de apoyo, consejo, orientación y actuación, hacen imposible delimitar un día-​tipo característico de mi labor. En este sentido, perdóneseme la inmodestia, tengo la obligación de atender, dentro del marco legal vigente, todas las quejas que se me someten desde todos los puntos de España y con relación a cualquier asunto de los que afectan a la vida de los españoles. En el caso del Defensor del Pueblo, cobra pleno sentido la conocida frase según la cual «cada jornada trae su afán».
Dos. Por no escurrir el bulto, enunciaré casi telegráficamente un puñado de asuntos que en «un día laboral cualquiera» requieren mi atención. Para ser lo más objetivo posible, teniendo en cuenta la variabilidad de las tareas que se pueden presentar a diario, tomaré como base de mi aleatoria descripción las referencias al Defensor del Pueblo producidas en un solo día en los medios de comunicación. Así, durante esa jornada «ordinaria» y real mi labor ha consistido en cambiar impresiones con mis más directos colaboradores, tomar contacto con ciudadanos que han presentado alguna queja y con los responsables de las diferentes Administraciones, (re)elaborar documentos, tramitar correspondencia o llevar a cabo peticiones sobre, por ejemplo, las cuestiones siguientes: análisis de las repercusiones producidas por una presunta estafa por parte de una promotora de viviendas (Madrid); primer contacto con peticionarios sobre la necesidad urgente de agilizar obras en edificio de interés cultural (Cartagena); intervención, con ponencia y debate, en jornada internacional sobre educación; homenaje a las víctimas del terrorismo en el Senado de España; estudio de los problemas planteados por el pago de ayudas a damnificados por un caso de aluminosis en edificios (Valencia); consideración del escrito presentado con relación a los encierros del alcalde de Villatorres (Jaén); estudio de la petición formulada con motivo de las manifestaciones de protesta por la Ley de Calidad de la Enseñanza; consideración de la negativa a proporcionar información solicitada de organismos responsables de urbanismo (Asturias); atención a las bonificaciones a oficinas de farmacia por especialidades genéricas; declaraciones sobre vertidos del Prestige (Galicia); petición de informe sobre acceso a la nacionalidad española de descendientes de exiliados durante la Guerra Civil; estudio y análisis por si fuera conveniente incoar alguna actuación de oficio en relación con: la intensificación de la violencia de género; la ampliación de los horarios comerciales; las deficiencias en la calidad del transporte aéreo (Granada); la contaminación acústica (Madrid/​Barcelona); las consecuencias de una iniciativa de aparcamiento rotatorio (Sevilla); el reconocimiento oficial del lenguaje de sordos; la adaptación y la eliminación de barreras para personas con discapacidad en los museos; los incidentes producidos con motivo de la desaparición del PER (Málaga); el incremento de los accidentes laborales con resultado de muerte; las deficiencias en la atención a los inmigrantes y diversos casos de agresiones y violencia en las aulas.
Tres. Como es lógico, dentro de todas esas actividades de carácter variable, que dependen de las inquietudes y necesidades de los ciudadanos, o de los estímulos razonables para posibles intervenciones de oficio (noticias, comunicaciones, actuaciones institucionales o administrativas), no se han tenido en cuenta los asuntos referidos a particulares, que no se dan a conocer mediáticamente para guardar el secreto y la confidencialidad debidos, ni las tareas concernientes a la organización de la Institución, como la preparación de documentos de régimen económico o de personal, o las que se derivan de unas relaciones internacionales ciertamente complejas. Todas ellas probablemente interesan mucho menos a los lectores, pero ocupan, sin embargo, un lapso considerable de tiempo laboral «ordinario» en la vida del Defensor del Pueblo.
Cuatro. A todo ese conglomerado que compone la agenda laboral propiamente dicha, ha de añadirse también, para recordar que uno sigue siendo mortal y humano, una parte trascendental y básica, que tiene que ver con las relaciones amistosas y familiares, la preocupación por las manifestaciones culturales, el cuidado del cuerpo y de la mente y… el aprovechamiento de cualquier intersticio temporal para dar salida a la voracidad casi compulsiva por el disfrute de la lectura en general. En este punto, debo dejar bien claro que todas estas actividades, aparentemente al margen de la agenda, confluyen en el centro de la persona y, por ende, repercuten sin duda ninguna en el propio trabajo. Así, los acontecimientos de carácter familiar, o el intercambio de opiniones con amigos. En el plano de la participación cultural ocurre otro tanto; piénsese en los efectos que puede originar la contemplación de una película como Los lunes al sol para el tratamiento de los problemas del paro, o de una obra de teatro como Panorama desde el puente para el análisis de las cuestiones relacionadas con la inmigración, por aludir solo a dos botones como muestra. Eso por no hablar de las ideas, criterios y nuevos enfoques que me proporciona la lectura a toda hora.

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