A un estado federal, sin demora

J. A. González Casanova
Aunque es más que probable que mi propuesta no sea factible en mucho tiempo, la lógica democrática y la construcción de una verdadera unión europea exigen que desaparezca cuanto antes el actual órgano, tan sólo confederante, del Consejo de Ministros de los Estados y se pase sin demora a un Estado federal europeo cuyo presidente sería elegido por un parlamento bicameral, representante tanto de los ciudadanos como de los Estados, que tenga grandes poderes legislativos y de control de un gobierno dirigido a su vez por dicho presidente europeo. La actual Comisión sería el brazo ejecutivo y administrativo del gobierno federal y el resto de las instituciones europeas (tribunales, consejos, etc.) seguirían cumpliendo sus presentes cometidos. En suma, se trata de implantar el sistema parlamentario tradicional, pero en el que el presidente de la federación no se limitaría a ser una figura representativa y simbólica, sino que asumiría la responsabilidad de gobernar y de impulsar, en la línea trazada por la mayoría parlamentaria surgida del voto de los ciudadanos europeos, las políticas internas y externas que éstos decidieran en el marco de esa nueva nación de naciones federadas que acabarán siendo, un día u otro, irreversiblemente, los Estados Unidos de Europa y el imprescindible rival de los de América para imponer la paz y la solidaridad entre todos los pueblos del planeta.

Revistas del grupo

Publicidad