Una vida cultural desbordante

Pedro José Sanz Serrano
Consejero Cultural de la Embajada de Españaen Berlín
A diario llego a la oficina a las 9 de la mañana, reviso la prensa española en internet y el diario de Berlín al que estoy suscrito, especialmente las páginas de cultura. Con la lectura de la prensa llegan las primeras llamadas del día. A continuación veo el correo con mis colaboradores: tarjetas de invitación para actos de distinto tipo y cartas de personas e instituciones alemanas y españolas.
Las invitaciones para actos culturales en Berlín son numerosísimas. Esta es una ciudad con una vida cultural desbordante, y por desgracia se hace muy difícil asistir a tantas cosas como hay. Por poner un ejemplo, en una misma tarde pueden coincidir un acto en una universidad, dos o tres inauguraciones de exposiciones en galerías de arte de la ciudad, y la inauguración de una exposición en un museo. No queda más remedio que escoger, y a veces el cansancio acumulado hace difícil disfrutar de lo que uno tiene ante sí. En parte, siguen siendo ciertas las frases de Elías Canetti sobre la ciudad de 1928: “Berlín consumía a la gente. Quien no supiera cuidarse, estaba perdido. Era preciso reservar la curiosidad para las cosas importantes de cara al propio trabajo”.
Pero sigamos con el correo. Por ejemplo, en él me puedo encontrar con una carta de la directora de una fundación alemana que solicita nuestra colaboración para presentar a un escritor español que será becario de esa fundación algunos meses. Acordamos una cita para tres semanas más tarde. En nuestro encuentro le explico que la embajada coopera habitualmente con las editoriales alemanas que han publicado alguna obra de un autor español sobre la base de un reparto equitativo de los costes. La editorial se hace cargo, por ejemplo, de los gastos de hotel y desplazamiento, y nosotros imprimimos unas tarjetas de invitación, contratamos un intérprete y un moderador y ayudamos a buscar un lugar apropiado para llevar a cabo la lectura, porque de eso se trata. Leer en voz alta ante el público es una bella tradición alemana.
A veces me corresponde la búsqueda de espacios apropiados para exposiciones propuestas por alguna institución española. Eso significa salir de la oficina e ir a visitar a los responsables de los distintos espacios dispersos por toda la ciudad. En este campo se aprecia el contraste entre la distinta forma de trabajar de españoles y alemanes, especialmente por lo que se refiere al tiempo necesario para la preparación. Quizá solo un diez por ciento de las gestiones realizadas llegan a buen puerto, en el sentido de despertar el interés de alguna institución del país. Desde el principio conviene aclarar quién se hace cargo de los costes.
Colaboramos habitualmente con las universidades alemanas. El Ministerio de Educación y Cultura ha creado una línea de subvenciones para proyectos relacionados con la difusión de la cultura española en las universidades y gracias a ella se realizan muchos proyectos de encuentros literarios, lingüísticos y de todo tipo.
Salgo a almorzar en alguno de los restaurantes cercanos y una hora más tarde suelo estar en mi despacho. A veces aprovecho este rato para almorzar con alguna persona, sobre todo cuando viene de fuera de Berlín para verme.
Por la tarde, si tengo temas pendientes, procuro despacharlos con el embajador, que es quien tiene encomendada la responsabilidad de las relaciones hispano-​alemanas en todos los campos y no sólo el cultural. Contesto a los mensajes de correo electrónico, despacho con mis colaboradores o atiendo alguna visita.
En invierno se hace de noche pronto, entre las cuatro y las cinco. Salgo hacia las cinco y media de la oficina, si puedo llego a casa para ver un momento a mis hijos, y me vuelvo a marchar al acto de esa noche.
Algunos ejemplos de actividades realizadas durante el último año en las que hemos colaborado: la exposición Big Sur de arte contemporáneo español del Museo Reina Sofía en el Museo Hamburger Bahnhof de Berlín; la exposición de diseño “Pasión” en la Academia de Artes de Berlín; la presencia de 10 autores españoles en el ii Festival Internacional de Literatura de Berlín en el que España ha sido país invitado de honor; dos conciertos de música contemporánea de autores españoles; el estreno de la versión de La Verbena de la Paloma de la directora Marina Bollaín, moderna e internacional; un ciclo de cine español de los años 90 en el cine Arsenal de Berlín; la colaboración con el festival de Música de Schleswig-​Holstein dedicado a España, etc. Ha sido un año muy intenso, debido a la Presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre.
Quisiera concebir mi trabajo como una cooperación con las instituciones alemanas para transmitir una imagen contemporánea de España. Con mis colaboradores, procuro descubrir en qué campos o manifestaciones de la vida cultural de nuestro país existe un interés por parte de las instituciones alemanas, e intento alimentar ese interés. Pero los medios con los que contamos son limitados respecto a la dimensión del país y muchas veces todo lo que podemos ofrecer es un vino para el acto de inauguración. Por ello, no es raro que la respuesta a muchas de las peticiones que recibimos sea una negativa motivada.

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