Mantendrá la cortesía y el respeto

J. A. González Casanova
Su primer deber es el de formar un gobierno coordinado, coherente y eficaz mediante la elección de las personas más capacitadas en sus respectivos ministerios. Deberá esforzarse por cumplir en lo posible con los compromisos contraídos electoralmente con sus votantes, sin perder de vista las propuestas hechas por el resto de los grupos políticos que resulten positivas y razonables. Esta apertura de miras le ha de llevar a un diálogo constante con la oposición y particularmente con el líder del principal partido minoritario; sobre todo en las llamadas «cuestiones de Estado». El Parlamento habrá de ser para él el centro de la vida política. Fomentará o no se opondrá a la creación de cuantas comisiones de investigación se propongan por los grupos, sin intentar ocultar los posibles casos de incompetencia o de corrupción ocurridos en el ámbito de su responsabilidad política. Asimismo dará cuenta voluntaria de cuantas cuestiones afecten gravemente a la comunidad y abrirá libre debate sobre ellas. En todo momento mantendrá el principio de cortesía, respeto y consideración respecto a sus opositores o discrepantes, tanto en el fondo como en la forma y sin retórica hipócrita. Como director de la política del Estado, antepondrá el bien de la población a sus propios intereses de gobernante y de partido, y en política exterior estará siempre en la línea de ayuda a los países más desfavorecidos y de resolución pacífica de los conflictos. Deberá plantearse la dimisión cuando, en buena conciencia, crea que su continuidad perjudica al bien común y, en todo caso, no deberá mantener su puesto de mando más allá de los ocho años. Ha de rehuir el protagonismo mediático excesivo y no ha de poner los medios de comunicación al servicio de su política, sino al revés, para crear una comunidad formada e informada en la libertad responsable.

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