Soldados para todo

Cuando Estados Unidos está en guerra su pueblo le sostiene, dicen. Así, la Marina puso en marcha un sistema para alentar la tropa. Se trataba de correos electrónicos preescritos que los ciudadanos podían enviar a soldados desconocidos, aunque estuvieran perdidos en el desierto. Un mensaje podía ser: “Gracias por vuestro sacrificio y por dedicar vuestras vidas a hacer un mundo más seguro. Estáis en nuestros pensamientos hoy y todos los días. Rogamos por vuestro rápido retorno”.
Los ruegos surten efecto y muchos vuelven, claro. Y aunque continuen la vida militar, algún día llegan a veteranos. Para entonces, el Gobierno tiene un Departamento que se ocupa de su bienestar y les ofrece pensiones, seguridad social, etc. Incluso tienen hospitales para veteranos. Es precisamente en 115 de estos hospitales donde la Administración ha exigido una investigación. ¿Qué ha ocurrido? En estos centros se habían realizado experimentos pioneros en esquizofrenia, columna vertebral e incluso alguno de los primeros trasplantes de hígado del país. Pero ahora en las pruebas se les ha ido la mano a algunos médicos. Uno de los casos es el de Cyril Krcmarik, aquejado de cáncer de próstata. Un error hizo que ingiriese en tres semanas fármacos que deben tomarse a lo largo de nueve meses. Murió sin que nadie corrigiera el error. Su nuera, Claudia, lo lamenta: “Los hospitales de veteranos parecen una máquina de investigar, y usan a estos viejos pacientes sin el suficiente control. Es gente vulnerable. Unos no oyen bien, otros tienen dificultades para seguir instrucciones y todos suelen confiar en los médicos”. Es lo que se dice toda la vida al servicio de un país.

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