Matar es siempre un crimen

Pere Lluís Font
Profesor de Filosofía de la Universitat Autònoma de Barcelona
Mis razones contra esta guerra (y contra toda guerra) no son fundamentalmente jurídicas, y todavía menos políticas o estratégicas, sino morales (aun sabiendo que las razones morales han de traducirse en actitudes políticas, sin miedo a ensuciarse las manos). Ésta és una guerra ilegal, pero me parecería igualmente rechazable si fuese legal. De la misma manera que la pena de muerte es un asesinato legal, pero no por eso menos inmoral. Valen contra esta guerra dos de los preceptos de aquella primera barrera antisalvaje que es el Decálogo.
1. No matarás. La guerra es una bestialidad, porque nos devuelve al estado de naturaleza. Y matar es siempre un crimen. Es verdad que hay una vieja teoría de la “guerra justa”. Pero las condiciones que ha de reunir (causa justa, declaración por la autoridad legítima, agotamiento previo de todos los otros medios, proporcionalidad entre el mal causado y el bien esperado) no se dan nunca por lo menos en nuestro mundo. La guerra no es nunca la solución racional y moralmente justificada de ningún litigio. La guerra, como dice Levinas, suspende la moral o la hace irrisoria. Y el sufrimiento y el odio que engendra es inenarrable.
2. No tomarás el nombre de Dios en vano. Pero esta guerra me resulta moralmente todavía más repugnante, porque introduce (por ambos lados) una legitimación religiosa de la violencia, cosa que me parece una blasfemia. Si quieren hacer la guerra, que no impliquen a Dios. Esta guerra se parece demasiado a una cruzada o a una guerra de religión, en la que los Estados Unidos estarían revestidos de una misión mesiánica contra el “eje del mal”. Como es sabido, las religiones pueden dar lo mejor y lo peor. Afortunadamente, esta vez ha habido, con el clamor general contra la guerra, el clamor del Papa y de todo el cristianismo no sectario. Por cierto, es urgente expurgar la liturgia de todos los textos bíblicos que no contribuyen a la cultura de la paz y que están por debajo de la línea de flotación evangélica.

Revistas del grupo

Publicidad