Un Estado sin huelgas

Teresa Bustelo
Periodista de la Oficina de Prensa del Vaticano
Se dice que al final de la única entrevista, obviamente oficial, concedida por Juan XXIII a un periódico, el entrevistador pidió al pontífice si podía hacerle una pregunta fuera del programa. “Santidad –dijo– ¿cuántas personas trabajan en el Vaticano?” “Oh –respondió el Papa– por lo menos la mitad”.
La respuesta desarmante de Juan XXIII a una cuestión que rozaba entonces el secreto de Estado –la cifra de personal de la Santa Sede– ¡hélas!, en la época de Juan Pablo no sería válida. La productividad y la eficiencia han sustituido a la placidez y la tranquilidad atribuidas antaño a la vida laboral dentro del Vaticano.
Como es sabido, el Estado de la Ciudad del Vaticano forma parte de la geografía italiana e italianos son muchos de los miembros de la Curia. Sin embargo, la improvisación, el caos, las dificultades de organización, la imprevisibilidad, la “fantasía”, que caracterizan la vida en ese país desaparecen apenas se traspasa la Puerta de Santa Ana o más aún el célebre Portal de Bronce. Los nativos se vaticanizan y adquieren la exactitud, el rigor y la precisión que rigen dentro de las murallas leoninas. Si Italia es provinciana, el Vaticano, donde convive gente de nacionalidades diversas, es para muchos la parte más cosmopolita de la península; un “estado ordenado” sin huelgas ni conflictos, culto, donde las instrucciones del único cajero automático te invitan en latín a introducir la tarjeta. Por tanto, un puesto en la administración vaticana es, visto desde Roma, sinónimo de respetabilidad y seguridad.
El calendario es también diverso del italiano. Hay fiesta el 16 de octubre, aniversario de la elevación al solio pontificio de Juan Pablo II, el 11 de febrero, conmemoración de los Pactos Lateranenses, el 4 de noviembre, festividad de San Carlos y onomástico de Karol Wojtyla, los jueves de Corpus Christi y la Ascensión. No se celebran en cambio las fiestas civiles italianas: el 25 de abril, día de la Liberación, ni el 2 de junio, fiesta de la República.
El ritmo de trabajo en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, uno de los organismos más activos en el pontificado de Karol Wojtyla es, como se diría en términos musicales, molto vivace. Está abierta todos los días de la semana sábados y domingos incluidos. Precisamente las jornadas más ajetreadas son las festivas: Navidad (bendición Urbi et orbe), Jueves Santo, Viernes Santo, Pascua. La precisión es aquí fundamental. No hay conferencia de prensa en la que los ujieres no distribuyan entre los periodistas sendos folios con los discursos de los diversos cardenales, obispos o expertos participantes para evitar errores fatales de interpretación. Los discursos del Papa en los viajes se facilitan antes, previo embargo, y se advierte siempre que hay que confrontarlos con las palabras pronunciadas por el Papa porque Wojtyla improvisa a menudo sembrando el terror entre los vaticanistas y, dada su propensión a utilizar el vernáculo de los países que visita, lo hace en croata, checo o eslovaco, idiomas no comunes entre los enviados que cubren sus viajes.
Por cuanto se refiere al Vatican Information Service, su nombre, dada el aura de misterio e impenetrabilidad que rodea a veces al Vaticano, hace que algunos piensen que se trate de una especie de CIA eclesial, aunque la realidad es mucho menos intrigante: se trata de un servicio de noticias rigurosamente oficiales publicado en cuatro idiomas (inglés, francés, castellano e italiano) que reproduce sin comentarios los discursos del Papa o las actividades de la Curia. Se manda diariamente por correo electrónico a casi 12.000 abonados (nunciaturas, sedes diplomáticas, periodistas, instituciones religiosas, particulares). Aún así, los usuarios piden a veces “informaciones”. La praxis es contestar a todo, por muy peregrinas que sean las preguntas, aunque la mayoría de las veces se trata de cómo enviar una carta al Papa. Otras veces en cambio las cuestiones son menos previsibles: ¿El Vaticano cuenta con equipo de fútbol?

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad