¿Dónde vive George W. Bush?

Eusebio Val
Corresponsal de «La Vanguardia» en Washington
Desde el año 1800, cuando la inauguró John Adams, la Casa Blanca ha sido la residencia oficial de los presidentes de Estados Unidos. Situada en el 1600 de la avenida Pennsylvania, en el centro de Washington D.C., es uno de los iconos por excelencia de la nación y un constante imán de turistas. En los años cuarenta del siglo pasado, durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt, se estableció una residencia de fin de semana, Camp David, en las montañas Catoctin (Maryland), a unos cien kilómetros al norte de la capital federal. Por razones de seguridad, el complejo de Camp David no aparece en los mapas de carreteras. Los guardas del parque nacional Catoctin se niegan a explicar a los excursionistas dónde se halla el refugio presidencial. Roosevelt, hombre de delicada salud, escogió el lugar para huir en verano del calor sofocante y húmedo de Washington. A George W. Bush le encanta y se escapa allí en helicóptero en cuanto puede. Muchos encuentros con otros estadistas se han celebrado en Camp David, que ganó fama por los acuerdos de paz entre Egipto e Israel bajo la mediación de Jimmy Carter.
Bush suele dirigir a menudo los asuntos de Estado desde su rancho privado de Crawford, en Texas, que ha bautizado como ‘la Casa Blanca del Oeste’. En su enorme finca de 600 hectáreas es donde se siente más a gusto y pasa sus vacaciones. La invitación a Crawford supone una clara señal de amistad y confianza hacia los dignatarios extranjeros. Los aliados en la guerra contra Irak –el británico Blair, el español Aznar y el australiano Howard– se han hospedado en el rancho. También han pasado el presidente chino Jiang Zemin y el primer ministro japonés Koizumi. Bush está muy orgulloso de Crawford. A sus huéspedes y a los periodistas les ofrece un recorrido turístico por su propiedad, a pie o en coche, y les muestra un río con cascadas, un cañón y un estanque. En sus ratos de ocio, se relaja cortando leña.
Otra casa que suele frecuentar Bush es la finca familiar de Kennebunkport, en la costa de Maine. Allí es donde descansaba su padre cuando era presidente. El clan Bush se reúne en días señalados en Kennebunkport. A padre e hijo les gusta salir a pescar en barca al Atlántico y jugar a golf. Es una zona de gran belleza natural y abundancia de langostas. Los presidentes disponen también de una casa volante, el Air Force One. No es un solo avión sino varios. Así se denomina cualquier avión en el que viaje el presidente. Si utiliza el helicóptero, se le llama Marine One. En los desplazamientos largos Bush utiliza el Air Force One más conocido, un Boeing 747 especialmente diseñado. Cuenta con todo el dispositivo de comunicaciones necesario para dirigir el país en caso de crisis, como sucedió el 11-​S, e incluye un pequeño hospital. Huelga decir que, tanto si está en Crawford, en Kennebunkport o en cualquier otro lugar, a Bush le acompaña un gran equipo humano y de seguridad para poder gobernar con la misma efectividad que si permaneciera en la Casa Blanca. Al menos en teoría. La práctica no es tan perfecta. Según un reciente libro sobre la presidencia de Bill Clinton, a quien le gustaba alojarse en las casas de sus amigos ricos, una vez estaba en Florida y se lesionó la rodilla tras una noche de demasiado alcohol. La mansión se ubicaba en una zona rural apartada, sin cobertura de teléfono móvil. La mayor parte del séquito se hospedó a muchos kilómetros de distancia. Mientras trasladaban a Clinton al hospital, durante casi una hora, en coches de alquiler y sin escolta policial, la comitiva del hombre más poderoso del mundo estuvo incomunicada.

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