Bye bye Kerry

El rival de George W. Bush en las elecciones para la presidencia de Estados Unidos, John F. Kerry, ha desaparecido. Desde que salió el día 3 de noviembre a felicitar al presidente por su victoria, ya no le hemos visto más. Tantas páginas, tantos titulares, tantos mítings y de repente, se ha esfumado. Ya nadie le hace caso; pobre Kerry. ¿Caerá en una depresión? Esta es una de las características más bonitas del sistema norteamericano. Quien gana, presidente; quien pierde, a casa. Por muy digno que sea, el perdedor vuelve a su oficio –Kerry sigue siendo senador– y se olvida de dar la vara día tras día teniendo que responder a todo lo que dice y hace el presidente.
Pero para que Kerry no se sienta del todo mal, van a poner una foto suya en un museo de Norton (Kansas). En este pequeño y remoto pueblo de 3.012 personas, el propietario del banco del lugar, W. W. Rouse, tuvo la brillante idea en 1965 de crear la galería de los «también-​participó» (los also-​ran). Allí están Al Gore, Bob Dole, Michael Dukakis y tantos ilustres nombres de la política norteamericana que pudieron ser pero que no fueron. Ya hay 56.
De momento Kerry no tiene aún su foto colgada. Diana Mcgee, secretaria, recepcionista y comisaria de la exposición, ha estado de vacaciones y aún no ha encontrado la imagen adecuada. No es fácil.
Por ahora, ninguno de los homenajeados ha visitado el lejano lugar en el centro del país. Quizá si alguno lo hace consiga engrosar la lista de visitantes, que oscila entre 50 y 100 al año.

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