Entre la Revolución industrial y Ucrania

Carlos Sández (Profesor de Geografía e Historia y Ciencias Sociales del Colegio Calasanz de Alcalá de Henares. Madrid)
Ocho de la mañana. Geografía en tercero de ESO C. Debate: el uso de la isla del Colegio, junto al río Henares. Las opciones, del día anterior eran, convertirla en un parque –Alcalá tiene pocos espacios verdes– o en un nuevo recinto ferial, porque el que existe se ha quedado pequeño. Los chicos lo tienen claro, debe ser un parque, lo que no saben es que el ayuntamiento actual pretende lo contrario. Ahora, en sus planos tienen que buscar un lugar para el recinto ferial y ahí surge la polémica. Es la hora, hay que terminar, ya tenemos tarea para el próximo día y nuevo debate. Geografía urbana, los usos del suelo, la pregunta era quién decide los usos del suelo. ¡Qué despiertos estaban a las 8 de la mañana!
Las nueve. Dos plantas más abajo. 1º de bachillerato. Nueve alumnos de humanístico-​social. Una buena tertulia: los problemas que causó la Revolución Industrial en los trabajadores del siglo xix y las distintas formas de organización que fueron tomando cuerpo en el movimiento obrero.
Las diez. Entrevista con la madre de Irina, ucraniana. Su gran preocupación: que su hija pueda sacar el curso y seguir estudiando. Sólo lleva siete meses en España, le cuesta entender las explicaciones de los profesores y retener el vocabulario más técnico. Me explica con dificultad por qué vino hace casi tres años; que en Ucrania no hay futuro y sí mucha corrupción; que está buscando un nuevo trabajo para ganar más y poder pagar a su hija un profesor de castellano; que la niña está triste y quiere volver a su tierra. (Recuerdo a Irina hace 8 meses, sentada en el patio con otras dos alumnas ucranianas, viendo un enorme álbum de fotos familiares, su colegio, su casa, sus amigos, la fiesta de cumpleaños, los hermosos lugares que visitaba con su tío. Su mundo, al que ya no podrá volver porque sus padres quieren lo mejor para ella.) ¡Qué raros son a veces los padres! La madre se va más tranquila después de escuchar que los profesores están muy contentos con su hija.
Las once. Cinco minutos para tomar un café de máquina y bajar al patio. Hoy me toca estar con los pequeños de primaria. Hace frío aunque el día está soleado. Raúl me pide permiso para volver a la clase a coger el abrigo. Aún lleva el bocadillo en la mano y de su naricilla colorada cuelgan dos hermosas velas, se las limpio y cuando regresa con el abrigo le digo que se espere y que termine el bocadillo. A veces me pregunto por qué los pequeños no se comen el bocadillo en la clase, aunque tengan menos tiempo para matemáticas o la lengua, y por qué no salen todos con su abrigo puesto cuando llega el invierno. En menos de quince minutos he mediado en cuatro graves conflictos de intereses: los cromos que Juan le ha quitado a Andrés; el enfado de Susana con sus amigas porque no la dejan jugar; Eva y Pedro se quejan de que los ¡mayores de quinto! les han quitado el balón y Noemí ha vuelto a caerse y hay que lavarle las rodillas en medio de un mar de lágrimas de cocodrilo.
Once y media. 4º ESO C. La edad moderna: monarquías autoritarias, los Austrias, Renacimiento, Humanismo, Reforma, Contrarreforma, descubrimientos geográficos y colonización, Barroco, Absolutismo, Ilustración… ¡Qué temas tan apasionantes para los 30 adolescentes que tengo delante! Las biografías de personajes de la época sí que lo son y a ello dedicamos toda la hora mientras los situamos en el eje cronológico de cinco metros que hay al fondo de la clase. Lucrecia Borgia, ¡hija del papa Alejandro VI!, Isabel la católica, Juana, la loca de amor, madre de dos emperadores, Carlos V y Fernando que nació en Alcalá de Henares, la princesa de Eboli, encerrada por Felipe II en su palacio de Pastrana. Todas casadas por conveniencia. Juan, repetidor, está satisfecho, ha contado dos biografías y se ha sentido importante durante casi diez minutos. Le van a quedar seis materias.
Doce y media. 3º ESO B. Geografía urbana: Los problemas de la vida en la ciudad. Trabajan en grupos de cinco para buscar solución a los problemas que tiene Alcalá y que hemos ido enumerando el día anterior. Hoy ha venido Samvel, un enorme rumano de 15 años. La profesora de compensatoria le ha convencido para que asista a clase. Como está un poco descolocado le propongo describir Aidu, su ciudad, de donde vino hace un año, y que nos hable sobre los problemas que tiene. Está cerca de veinte minutos escribiendo en un castellano que ya se entiende. Cuando nos lo lee, orgulloso, nos describe una ciudad muy bonita donde el único problema que existe es que no hay trabajo.
Una y media. 4º ESO B. De nuevo el apasionante programa de la Edad Moderna. Hablamos de navegantes que se atrevieron a demostrar que la tierra era redonda, de artistas que buscaban representar la perfección con los colores y las formas, de la azarosa vida de Cervantes, nacido en Alcalá, de su Quijote, de su presencia en la guerra de Lepanto que organizó Felipe II contra los turcos. Y surgen más preguntas y personajes que buscar. Suena el timbre, y Aida se compromete a buscar la biografía de Tomás Moro, que escribió un libro llamado Utopía.
Por fin las dos y media de la tarde. El sol calienta un poco más, y mientras voy andando a casa oigo el ruido que las cigüeñas hacen con sus picos. En Alcalá ya no se van en invierno.
Afortunadamente me dio tiempo anoche y pude hacer la comida. La mesa ya está puesta cuando llego a casa porque mis hijas han llegado antes que yo y siempre la ponen. ¡Me han pelado la fruta! Nos sentamos y charlamos tranquilamente sobre cómo ha ido la mañana. Clara –13 años– está contenta porque le ha salido bien el examen de matemáticas. María –16 años– está agobiada por todos los exámenes que tiene en el nuevo instituto y porque anda pillada con armonía –está también en el conservatorio.
Cuatro y media, llega Ramona, mi mujer, que dirige una escuela infantil. Hoy la tarde se presenta tranquila, no hay actividades extraescolares y estaremos los cuatro en casa: comentarios sobre el día, tareas escolares, alguna broma, lavadora, plancha, supermercado –me acompaña Clara con el carrito porque no puedo llevar peso – , preparar cena y comida del día siguiente, el agradable momento de la cena y un rato de tele. ¡Cómo se pasa el tiempo, son ya las 10 de la noche! Las niñas se van a la cama y nosotros nos quedamos charlando.
Once de la noche. En la web de una editorial hay un material muy interesante sobre las mujeres en la edad moderna, lo imprimo para repartirlo en clase y aprovecho para mandarlo por «emilio» a los 45 alumnos de 4º con correo electrónico, de paso les envío la página de Intermón sobre los niños soldado. ¡Qué útiles son a veces las nuevas tecnologías!

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