El maletín de primeros auxilios

Jordi Delás (Médico internista y doctor en periodismo)
Fracaso tiene una connotación negativa, que lleva a menudo a la intervención para ofrecer auxilio. Por la crítica situación que implica y la diferente interpretación que supone es razonable tener una definición que delimite de qué estamos hablando.
Una propuesta clara proviene de la fisiología, donde se denomina fracaso a la situación de algo, algún órgano, que no realiza la función para la que ha sido diseñado. Fracaso renal, fracaso cardiaco expresan que el riñón, el corazón no tienen en el organismo la función de depuración o de bomba que sería de esperar. De forma total o parcial.
Una silla que no sirve para sentarse es un fracaso de silla, a no ser que su diseñador la haya proyectado precisamente para lo contrario. En tal caso, ese mueble con el rótulo de “silla para no sentarse” es un éxito.
El fracaso se vincula, por tanto, a las expectativas. Un concertista que ame tocar en solitario obtiene un gran éxito en una sala vacía, con un rotundo fracaso de público en opinión de la crítica. Por tanto, ante una situación que se tilde de fracaso, el análisis previo implica recapacitar sobre los objetivos iniciales, el resultado perseguido y si el fracaso ha sido total o parcial.
Llenar una sala, vender mucho libros, ser famoso pueden considerarse éxitos en facetas muy concretas de la persona. En cambio, es una calificación demoledora aludir al fracaso como hombre, mujer, como persona. Es difícil, cuando no imposible, fracasar en estos aspectos. El objetivo de una persona, un ser humano es que se armonicen sus funciones en lo que se conoce como vida.
Su éxito –y, por tanto, ausencia de fracaso– es seguir existiendo cada día, en el prodigio de reacciones bioquímicas que permiten la propia existencia. Nadie fracasa como persona, ni siquiera con la muerte, ya que es también una función diseñada, esperada, que un día se alcanza y que entra también, obviamente, en los objetivos.
Cuando alguien plantee el propio fracaso o el fracaso de otro y nos toque acudir con la maleta de los primeros auxilios o el abrazo antidepresivo, cabe recordar que las consideraciones de éxito y fracaso son subjetivas, vinculadas a las diferentes expectativas y hay que preguntar cuál era la función que buscaba el presunto fracasado.
Pueden aparecer sorpresas en la valoración de esa situación como fracaso.

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