Sadam vuelve al estrado

Sadam ha vuelto. De momento ha vuelto sólo a los titulares de prensa. El nuevo presidente de Irak –el sustituto de Sadam, de hecho– ha pedido a los norteamericanos que le devuelvan al preso para juzgarlo. Cuando El Ciervo va a imprenta, todo son buenas intenciones, pero nada se ha formalizado aún. Veremos.
De momento, lo difícil de juzgarlo –en Irak o donde sea– es que nadie se atreve a ir a declarar. La sombra de Sadam –y sus partidarios– es alargada. Cualquier testigo que se precie sabe que si habla sus familiares peligran.
En las apuestas de la web británica Beton​Sports​.com –una buena manera de saber qué piensa la gente– la mayoría de apostantes cree que Sadam será condenado a cadena perpetua. Luego vienen los que piensan que será ejecutado. Y en tercer lugar están unos que curiosamente ya han perdido el juego: apostaban que Sadam quedaría libre tras detallar a los americanos el escondite de su “colega” Bin Laden. Pero como ha demostrado la comisión de investigación del 11 de septiembre en Estados Unidos, Sadam no tiene ni idea. Parece que esta hubiera podido ser la apuesta personal de George W. Bush; si es así, ha perdido su dinero.
Si el presidente quiere sin embargo recuperar la inversión, aún le queda la opción de apostar por otras soluciones al caso Sadam. Algunas de las que se pagan mejor son estas: que Sadam se case con Chelsea Clinton, la hija de Bill Clinton; que sea declarado inocente; que gane un premio Nobel; que salga del armario (es decir que se declare gay). Por cualquiera de estas se pagan 150 dólares por dólar apostado. Sorprendentemente, más gente apuesta que Sadam se carteará con Michael Jackson (20 dólares por cada dólar) o que se convertirá al cristianismo y explicará su conversión (30 a 1). Imaginación no nos falta.

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