LOS PACIENTES ESPERAN DEMASIADO DE LOS MÉDICOS
Más de lo que podemos dar

Eduardo Irache
Psiquiatra del Hospital del Sagrado Corazón (Barcelona)
La sociedad desarrollada y el Estado del bienestar se han confundido con el mito del no sufrimiento y la felicidad completa. Es un hecho, está a nuestro alcance. Parece cierto el lema del líder del Mayo del 68 Daniel Cohn Bendit: seamos realistas, pidamos lo imposible. Se ha confundido el progreso evidente de la medicina, con la curación de las enfermedades. Las páginas de internet lanzan esperanzas de que medicamentos o terapias nuevas o hospitales a la vanguardia del mundo curan las enfermedades más difíciles. Ha nacido lo que llaman la “cibercondría”: estudiar por internet la supuesta enfermedad propia y acceder a los supuestos remedios más avanzados. Los libros de autoayuda preconizan remedios fáciles para metas inverosímiles. Las estanterías se están llenando de desencanto. Por televisión casi todas las depresiones se curan.
Que la persona ambicione felicidad y huya del sufrimiento; que busque alargar la vida y que ésta sea de calidad, es una meta loable y lógica. Lo ha sido siempre. El principio del placer de Freud, mantener el deseo, evitar el sufrimiento, claro que sí. Ahora bien, crear metas inalcanzables es una fuente de ansiedad, crea infelicidad. Tanta infelicidad que no se puede disfrutar de lo conseguido, de los adelantos científicos y espirituales. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Por vivir mejor, hacía tantos sacrificios (dietas, medicamentos, hipotecas) que no disfrutaba de lo que tenía a su alcance.
¿Qué puede hacer el médico o la sanidad? Puede secundar expectativas y proponer remedios ilusorios (medicamentos, cirugías, homeopatías, acupunturas, espiritualismos, psicoterapias) que mantengan la ilusión o hacer que la persona vaya de desilusión en desilusión. ¿Por qué lo puede hacer el médico? Por dinero, por prestigio o porque él mismo crea, ensimismado, en sus propios remedios y entre en la “obstinación terapéutica”.
Lo más frecuente es que el médico luche contra la enfermedad con los mejores medios, realistas, y ponga en evidencia las limitaciones de las terapéuticas. Mucho más ahora que el paciente progresivamente va pidiendo más información. Esto es una enfermedad crónica que vamos a ir sobrellevando.
Cuantas horas como psiquiatra me habré dedicado a hacer ver a los pacientes que sus deseos son desmesurados, que son imposibles o que requieren sacrificios ímprobos. Explicando que el mundo o las personas que les rodean no son como ellos querrían. Posiblemente tantas horas como me he pasado para hacerles ver que tienen más capacidades de las que creen y que con voluntad y cambios de estrategia o actitudes pueden alcanzar metas que creen inaccesibles.

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