China por aquí y por allí

Al empezar el año, una de las costumbres entre chinos es desearle al prójimo que gane mucho dinero. Después de décadas donde esta declaración de buenas intenciones era inalcanzable, el deseo se va haciendo realidad. Y este 2005 parece que viene cargadito de dinerito para los chinos.
China es, después del tsunami, el tema del año. Primero fue la eliminación de gran parte de las cuotas que obligaban al Primer mundo a comprar el textil en distintos países en vías de desarrollo. Ahora la mayoría de estas cuotas se las quedarán fábricas chinas. Luego se anunció la compra por parte de empresas chinas de una división de IBM y de las perfumerías francesas Marionnaud.
También oímos la noticia de que se ha convertido China en el cuarto país más visitado del mundo por los turistas: 108 millones en el 2004, con lo que ya ha superado a Italia. También nació el chino número 1.300 millones.
Los titulares grandilocuentes hablan de “fábrica del mundo” y de “dragón asiático”. Incluso el admirado periodista inglés William Rees-​Mogg ha escrito en el Times un artículo titulado: “Este es el siglo chino”.
China, pues, espanta. En Occidente nos cuesta –y nos costará más– asimilar que un país distinto a nosotros sea tan espabilado. Estamos acostumbrados desde hace unos cuantos siglos a ser los listos del planeta. Ya fuera el imperio español, el francés, el británico o ahora el norteamericano. Todos, al fin y al cabo, hablábamos, rezábamos y nos peleábamos en lenguas parecidas. Pero ahora, ¿habrá que aprender chino?
Tanta China por aquí y por allí, queremos saber más. En marzo lo intentaremos: publicaremos un tema sobre China.

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