Si claro, dos veces bueno

Peter Schjeldahl, crítico de arte del New Yorker, miraba una película de dibujos en la Japan Society de Nueva York. A su lado, un chico que seguía con atención, dijo: “No consigo entender la historia”. La joven que le acompañaba le respondió con amabilidad: “No tienes que entenderla, sólo te tiene que gustar”.
No sabemos qué respondió el chico. Pero la mayoría de españoles estamos como él cuando leemos el prospecto de un medicamento: no conseguimos entenderlo. Como la chica, los fabricantes del fármaco podrían replicar: no tienes que entenderlo, sólo tiene que curarte.
Sin embargo, el Ministerio de Sanidad parece decidido a que, aparte de curarnos, podamos llegar a entender la “posología” de los medicamentos. Para ello, en el borrador de la nueva Ley del medicamento ha incluido un punto que obliga a los prospectos a ser más claros. Según una nota de prensa del Ministerio, “se revisarán los formatos y contenidos de los prospectos de los fármacos para hacerlos más comprensibles a los pacientes”.
Esta medida se basa en un informe del Ministerio y de la Escuela Andaluza de Salud Pública al que tuvo acceso ABC y que analiza la “legibilidad” de los 25 medicamentos más vendidos: 19 sacaron un cero. Un cero. La media final de los 25 fue de 1,2 puntos. El veredicto de los técnicos fue estricto: “Bajísima legibilidad lingüística” (vaya tres palabras para un informe sobre claridad).
En El Ciervo también nos parece que, como en los prospectos, la claridad no es el primer objetivo de muchos textos. Nos da pena, porque la claridad nos gusta mucho. Como el Ministerio, hemos querido poner nuestro granito de arena y hemos preparado una “breve guía para hacerse entender”. En la página 26.

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