Componemos la figura

J. J. López Burniol
Notario
Como cualquiera.
Asegurada la subsistencia, aflora en todos la necesidad de afirmar la personalidad propia, acentuando los rasgos de una más o menos real singularidad. Podría decirse, en términos taurinos, que todos tendemos a componer la figura, cargando la suerte en algunos rasgos de nuestro carácter, en ciertas facetas de nuestras aptitudes o en algunos frutos de nuestro trabajo, que nos permiten destacar –a nuestro juicio– sobre las personas que nos rodean, así como provocar –quizá– su admiración.
Cuales son los rasgos, aptitudes o trabajos objeto de potenciación por esta calculada coquetería, depende de cada caso. Entre intelectuales, lletraferits y asimilados de toda edad y condición –estamento de donde procede sin duda la mayor parte de los colaboradores y lectores de El Ciervo – , los recursos más socorridos suelen ser el alarde de una desinhibida originalidad, de una leve profundidad, de una soterrada ironía y de una radical ausencia de prejuicios. Todo ello con el fin de compensar el complejo que provoca la habitual carencia de poder y la frecuente carestía de medios. Quien no se conforma es porque no quiere.

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