Alégrense: nos copian

La Unión Europea gusta. De momento es un modelo único. Pero le queda poco tiempo. En América Latina ya han creado este diciembre su Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). El objetivo declarado de este acuerdo es imitar –mejor, calcar– a la Unión Europea. El presidente peruano, Alejandro Toledo, cree que “comenzamos a dar carne y hueso al sueño de Simón Bolívar después de 180 años”. O el presidente venezolano, Hugo Chávez: “Esta es la dirección correcta”. También el brasileño Lula se alegra: “No es sólo un ejercicio de retórica”. No se alegran sólo los políticos, también los medios de comunicación, como El Comercio, de Perú: “Los presidentes que han firmado la declaración [de Cuzco] tienen que esforzarse en seguir creando caminos para derribar los mitos y prejuicios nacionalistas”. Que se esfuercen, que se esfuercen. En la euforia, el mismo Toledo lanzó: “Nace un nuevo país”. Y las propuestas se sucedían: moneda única, tribunal latinoamericano, parlamento de elección directa. Los firmantes de la declaración fueron doce, con todos los grandes: Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Bolivia (y México de observador). En un mundo globalizado, la unión en paz de los países es el inevitable futuro. Seguro.

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