Qué deseo para el 2005

Rosario Bofill, Jordi Delás, Miquel Delás, Toni Delás, Joaquim Gomis, Lorenzo Gomis, Soledad Gomis, Jordi Pérez y Sònia Poch.
Que la ONU, por fin, sea una organización eficaz, igualitaria, que consiga evitar los conflictos entre Estados o pueblos, y promueva con energía el desarrollo de los países que llamamos “Tercer Mundo” (cuando de “mundo” sólo hay uno).
Que aprobada la Constitución europea, los países de ese tan viejo continente nos reconozcamos más jóvenes, capaces de nueva vida, por la senda de los principios de la Revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad, principios que Pablo VI dijo que resumían las aspiraciones cristianas.
Que Juan Pablo II decida y le dejen renunciar después de tan cansado y cansador pontificado. Y que los cardenales elijan a alguien digno de denominarse Juan XXIV. Con lo cual, quizá también los obispos de nuestro país dejen de ser excelentísimos señores y se eleven a ser evangélicamente el cristiano Antonio María, Lluís, José, etc.
Ya en un nivel personal y familiar, que las cosas sigan como ahora, que ya van bien, pues, al fin y al cabo, formamos parte del sector privilegiado de la sociedad. Y, si es posible, que sepamos y atinemos a ser más concretamente sensibles a todos aquellos, de aquí y de allá, que no forman parte de esos sectores privilegiados.
Y, como cola final ya muy personal, si se me permite, que Mariví –gatita border line que intenta introducirse en nuestra casa– subsista, mejore y celebre con nosotros el 2006.

Que salga a la luz pública un romance entre George W. Bush y su secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Si puede ser, con pruebas similares a las del caso Lewinsky.
Ver la expresión del rostro de la vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, riendo a carcajadas.
Que no se insista tanto en el lenguaje aburrido de “ciudadanos y ciudadanas, electores y electoras, machos y hembras”. Porque la lengua es sabia y sabe que todos somos al fin y al cabo contribuyentes.
Que los ingleses voten que sí a la Constitución europea (aunque el referéndum sea a principios de 2006).
Menos adelantamientos por la derecha.
Que el presupuesto de la ONU deje de ser el mismo que el que gasta el Departamento de defensa norteamericano en un día y medio.
Que ni Irán ni Corea del Norte consigan la bomba atómica. Y que algunos que ya la tienen la pierdan por el camino.
¿El AVE entre Madrid y Barcelona?
Un poco más de modestia. Así, en general.
Que haga buen tiempo.
Necesitar menos antidepresivos.
Que el precio de las casas suba menos.
Que El Ciervo tenga más suscriptores que en el 2004 pero menos que en el 2006.
Que en este año del Quijote no me aparezcan caballeros andantes en la sopa.
Que Zapatero y Rajoy se abracen en silencio.

En el mundo
Ahora que ha muerto aquel a quien quería eliminar, espero que Ariel Sharon no vuelva a pasear por la explanada de las mezquitas. Y que a Bush le preocupen las armas de destrucción masiva de Israel lo suficiente para que los palestinos sean respetados.
Que la reforma de la ONU la haga más fuerte y menos vulnerable a los criterios y vetos del Consejo de Seguridad.

En España
Respeto y mejores abordajes para quienes quieren entrar en el paraíso.

En Cataluña
Que se hable menos del hockey catalán.
Que alguien se atreva a plantear un cambio de letra de “Els Segadors”, el himno catalán, a otra menos sangrante y soberbia.

En casa
Vivir y comprar pensando menos en la vecina –es un decir– y más en aquellos para los que un euro es definitivo.
Pujol hablaba de sumar y no restar. Es en lo único que he coincidido con él y es lo que pido para mi familia: que sólo haya incorporaciones.

Que al terminar el año se compruebe que se ha cumplido entre el 18 y el 35 por ciento de los deseos expresados por los jefes de Estado en sus mensajes de Año Nuevo.
Que se descubra una vacuna eficaz contra el sida y la Organización Mundial de la Salud declare que se ha hecho innecesario para ello el uso del preservativo.
Que el diario Le Monde recupere lectores y termine el año con un ligero beneficio.
Que los presidentes de las comunidades autónomas españolas se reúnan por segunda vez y se separen más amigos que antes, hasta la próxima reunión.
Que los portavoces de los partidos políticos prometan no llamarse mentirosos y cumplan su promesa.
Que los obispos de la conferencia episcopal española decidan celebrar ejercicios espirituales en su próxima reunión e inviten al obispo emérito Casaldáliga a predicarlos.
Que los que abroncaban a los jugadores negros en los campos de fútbol decidan quedarse en casa para evitar multas y que sus hijos les vayan convenciendo poco a poco de que tenían parado el reloj.
Que se celebren elecciones en Irak y aprovechando la efervescencia política y la escasez de blindados los soldados americanos regresen a casa.
Que en Israel y en el nuevo Estado palestino se formen gobiernos de salvación nacional y unos y otros comprendan que la salvación está en la paz.
Que llegue a la Navidad y me ponga a escribir mis deseos para el 2006.

Acabarlo.
Más tiempo libre.
No tener que hacer dos cosas a la vez.
Que aparezca una combinación de medicamentos que acabe con el sida.
Recordar a menudo que nadie es dueño de la tierra.
No tener que esperar a perder las cosas para valorarlas.
La certeza de que me volveré a reunir en las grandes praderas con las personas que he querido y ya han dejado este mundo.
El fin de la ocupación y hostilidades en Irak.
Menos accidentes de tráfico.
Que nadie conduzca un coche sin dominarlo.
Menos accidentes de trabajo.
Que la mecanización del trabajo dé más horas de ocio.
Que nadie no coma porque no trabaja.
Recordar que el deporte es un juego.
Mejores pensiones para las viudas.
Que no duerma nadie más en la calle.
Que las cajas de ahorro ofrezcan algo más que el techo de sus cajeros a las personas sin techo.
Que las administraciones creen equipos de calle que entren en contacto con las personas que piden limosna.
Que mientras no haya mejor solución, en invierno las ciudades abran sus estaciones de metro y ferrocarriles para albergar a las personas sin casa.
Profesores que intenten saber lo que interesa a sus alumnos.
La educación que tiene por objetivo a sus consumidores.

Virgencita, que me quede como estoy, y los demás mejor.
Que se suministren condones y medicinas a todos los enfermos de sida del mundo.
Menos muertes violentas en la vida y en la tele.
Salud, dinero y amor.
Menos crispación y más sensatez.
Que algunos no coman tanto y otros, al menos, coman.
Que cuando alguien pregunte tenga ganas de escuchar la respuesta.

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