El papa se llama Benito

¿Por qué llamarle Benedicto? ¿Y no simplemente el papa Benito? Al fin y al cabo, en castellano, a quien lleva este nombre se le llama Benito y no Benedicto. Benedicto es un nombre latinizante –y también italinizante– pero en la mayoría de las lenguas que provienen del latín (desde el francés al catalán, por ejemplo) se traduce por lo que en castellano es Benito. Empeñarse en Benedicto son ganas de alejar al Papa del uso normal.
También cuando fue elegido el cardenal Montini, hubo quien intentó denominarle Paulo. Afortunadamente, pronto se pasó a su traducción popular, Pablo. Hay quien ha argumentado que escoger Benedicto es seguir la tradición de la Iglesia. ¡Cuántas trampas se hacen argumentando sobre la tradición de la Iglesia! Identificando tradición con vejez. Porque lustros atrás, los nombres de los papas se citaban siempre en latín. Pero ahora, afortunadamente, hablamos del obispo de Roma como alguien más cercano, cuyo nombre no debemos latinizar, sino como aquí hablaríamos del vecino: el Papa no se llama Benedicto, sino Benito.
Sin embargo, de momento, en este número de El Ciervo optamos aún por el áulico cuatrisílabo Benedicto. Para el próximo, en julio, ya veremos. Si entretanto alguien quiere sumarse al debate, esperamos y publicaremos sus aportaciones.

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