Campeones de pelota

Este verano se han jugado los mundiales de fútbol y baloncesto. En fútbol jugaron la final Italia y Francia; en baloncesto, España y Grecia. Es curioso ver el éxito en estas disciplinas de los países del sur de Europa (y Portugal llegó a las semifinales en fútbol), tan buenos en unas cosas y tan malos en otras. A modo de comparación, entre Italia, Grecia, España y Portugal sumamos 26 premios Nobel, la mayoría en literatura, de entre los 776 que se han dado. Nos manejamos mejor con las pelotas que con las moléculas, no hay duda.
Este éxito veraniego demuestra que en estos deportes de equipo, al contrario que en el medallero de los Juegos Olímpicos, ser una gran potencia política o intelectual cuenta poco. Era difícil adivinar quién ganaría los mundiales de fútbol y baloncesto. En cambio, en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 ya podemos asegurar hoy sin temor a error que las mejores representaciones serán la norteamericana y la china, las dos grandes potencias.
Sea como sea, en Italia celebraron en julio su victoria mundial, y en seguida sacaron libros, videos y monedas con las caras de los jugadores. Aquí somos más espléndidos y a los de baloncesto les hemos dado en seguida el premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Por una vez que ganamos algo sonado, parece haber pensado el jurado.
Según el banco holandés ABN Amro, la victoria en un Mundial de fútbol añade un 0,7 por ciento al Producto Interior Bruto (PIB) de un país ese año, sobre todo gracias a la demanda extra. Otro banco, JPMorgan, ha comprobado que las victorias europeas en los últimos mundiales han hecho aumentar el consumo en el país ganador por encima de la media europea. Desgraciadamente, el baloncesto parece tener menos fuerza, aunque nuestros medios nos han demostrado que, a falta de éxitos en fútbol (y parece que por muchos años), bueno es el baloncesto.

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