Hay que estar atenta a los rumores

Teresa Porras Teruel. Concejal de Servicios Operativos y Playas del Grupo Popular de Málaga
Las responsabilidades de una concejala en una capital como Málaga, con casi 600.000 habitantes y una población flotante que la duplica, genera una gran cantidad de trabajo de gestión de los servicios municipales, así como numerosos actos de representación. Si además eres la concejala de servicios operativos, el trabajo aumenta, ya que desde este área se ejecuta una parte importante del conjunto de actividades del resto de las concejalías. Si al mismo tiempo que desempeñas esta responsabilidad, eres coordinada por un alcalde “atleta de las jornadas de trabajo”, al día le faltan horas.
Empiezas la jornada en torno a las siete de la mañana con el repaso de la prensa. Tu marido y tus hijos te amenazan con apagar el ordenador si no haces una pausa para tomar el desayuno que ya se está enfriando, y tú les contestas que no puedes, que aún no has terminado y que tal vez te llame el alcalde para comentar algún aspecto de la actualidad. Mientras te tomas el café, ya frío, oyes los informativos de las emisoras de radio y aún no has acabado de arreglarte cuando te avisan que en quince minutos tienes una visita en tu despacho. Afortunadamente, vivo cerca del trabajo y llego a tiempo para recibir al responsable de la empresa concesionaria que nos monta el alumbrado de la Feria de Málaga.
Si así comienzan la mayoría de mis días, el transcurso de las mañanas varía según las previsiones de agenda. Puede ocurrir que no salga en todo el día del despacho atendiendo a los distintos requerimientos del personal a mi cargo. También puede ocurrir que no aparezca en todo el día por la oficina y me dedique a supervisar la situación de los parques y playas de la ciudad. O también puede pasar que tenga pleno extraordinario hasta última hora de la tarde.
Normalmente, las mañanas y el almuerzo las dedico al control y gestión de las áreas de mi competencia, dejando las tardes para recibir y atender a los ciudadanos de mi distrito. La coordinación de un distrito requiere mucha atención, ya que son muchas las peticiones de los vecinos, y muchos y muy variados los problemas que has de solucionar para mejorar la calidad de vida de tus conciudadanos.
Ya en la tarde-​noche aún te encuentras en el distrito con representantes de un colectivo afectado por las obras del metro que se iniciarán pronto. Miras el reloj de reojo y ya prevés que llegarás tarde a la gala de presentación de la nueva televisión municipal. Finalmente, no sabes muy bien cómo, consigues estar a tiempo en el Teatro Cervantes, donde se va a celebrar el acto. Como muchos de los asistentes, en más de una ocasión durante el transcurso de la gala salgo a la calle para fumar el cigarrillo correspondiente, encontrándome con tantas personas fuera como las que permanecen dentro del teatro. Bien, tal vez, como buena andaluza, haya exagerado.
Al final de la gala, la austeridad del alcalde se nota en el cóctel ofrecido a los asistentes. Como no había mucho que comer, se hablaba y se oía mucho. Para una política (¡y para un político!) es muy importante, además de divertido, el “qué me dices”, así que ojo avizor y oídos puestos a todos los rumores y cotilleos de mi maravillosa y genuina city malagueña. Casi sin darte cuenta, el tiempo ha transcurrido, son las dos de la madrugada y aún conversas con un grupo de amigos, dándole un repaso a la ciudad. Miras el “siete” de tu reloj y piensas en los titulares de los periódicos.
Seguramente, si me dedicara a otra actividad, tal vez tendría más tiempo para otras cosas: para atender más a mi familia, para disfrutar de más ocio. Pero, también, tengo la seguridad de que no sería la misma persona, que me faltaría el compromiso con mis vecinos, con mis ciudadanos, con mis asociaciones, con mis peñas, con mis cofradías, con mis mayores. Que no hubiese podido crecer como persona, que no hubiese tenido la maravillosa experiencia de arrimar el hombro en las causas justas, que no sabría lo que es la ambición de transformar las cosas en beneficio de los demás, que tal vez no hubiese conocido a mi alcalde y a mis compañeros de equipo, ejemplos de honestidad y entrega al servicio de los malagueños, y modelos de vocación política que siento como propios.

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