Ninguna fobia

Rosario Bofill
Reunión de amigos: hay un vallisoletano, un andaluz, un mallorquín, dos o tres de Madrid, pero la mayoría somos catalanes. Surge el tema de la situación actual, del momento actual: esa catalanofobia generalizada que se respira o esa castellanofobia, que de todo hay. Como todos somos amigos, nos duele. Al salir uno me pregunta: “Y El Ciervo, ¿qué puede hacer?” Yo tengo la sensación, es más, la certeza, que desde la revista siempre hemos fomentado el entendimiento y el diálogo. Esta revista –hecha en Cataluña y escrita en castellano– jamás, desde sus páginas, ha fomentado fobia alguna a nada ni a nadie. El buen entendimiento entre los distintos pueblos de España siempre ha estado en nuestro ideario, ideario no escrito, pero tácitamente aceptado por todos los que la hacemos.
Me ha venido a la memoria que en el número extraordinario de los 25 años de El Ciervo, en 1976 ya se suscitó el tema. En aquel número se hicieron unas preguntas a los colaboradores de entonces –más de uno lo sigue siendo hoy– y la última pregunta era: “¿Para ti hoy, qué debería ser El Ciervo?” y encuentro, en lo que hace referencia a este tema, algunas respuestas oportunas. Escojo dos. Un madrileño escribía: “Tendría que ser la revista de los otros españoles en Cataluña y nuestra revista del país catalán”. Otra desde Asturias: “Deberá seguir siendo lo que fue hasta ahora en favor de la reconciliación de todos los españoles y de todas las regiones de España en contra de toda clase de extremismos y violencias tanto de derechas como de izquierdas”.
En el comentario a la encuesta se lee: “El hecho, pues, de que El Ciervo sea una revista catalana juega un papel importante: para unos dar a conocer Cataluña al resto del país, para otros porque eso le facilita ser lazo de unión entre los demás pueblos de la península”.
He recurrido a un número publicado hace treinta años. El tema sigue vigente. Las opiniones que he seleccionado me parece que dan respuesta a este amigo que me preguntaba ante la situación actual: ¿Qué puede hacer El Ciervo?
El Ciervo debe seguir siendo espacio de diálogo; si lo es, o lo intenta ser, entre creyentes y no creyentes, entre distintas opciones políticas, ¿por qué no ha de serlo entre todos los españoles?
Y acabo con unas palabras que escribía Lorenzo Gomis al terminar aquel número extraordinario: “Si los diversos pueblos de España y sus hombres quieren influir unos en otros necesitan encontrarse en lugares que les resulten a todos mínimamente cómodos y acogedores”.
Eso fue y es El Ciervo, un lugar de encuentro. Más todavía quiere serlo hoy cuando los ánimos andan crispados. Por eso esperamos preparar pronto un número sobre el tema.

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