LOS 90. La etapa más plácida

Mercedes Salisachs. Novelista
En mi caso la transición de los 80 a los 90 no se caracteriza por una crisis peyorativa. Al contrario, desde mi vejez puedo asegurar que nunca he vivido una etapa tan plácida y enriquecedora como la que actualmente vivo. Se trata de una etapa que en la juventud nos parece funesta. Pero que en realidad cuando nos adentramos en ella, nos permite percibir claramente nuestro pasado como una gran representación teatral que no oculta errores juveniles, ni tropiezos desafortunados en la madurez y comprendemos que sólo el tiempo transcurrido, junto con el regalo de la experiencia, nos asienta en una extraña pero fértil sabiduría propicia a desentrañar verdades que tiempo atrás permanecían ocultas por un exceso de emociones, sensaciones e intuiciones casi siempre equivocadas.
Para mí, vejez es eso: mirar atrás y ver una representación ya caduca, casi siempre torpedeada por los errores de los impulsos, como si sólo fuera un ensayo general para participar de la verdadera representación que nos espera más allá del tiempo.

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