Mi único maestro

Lluís Pastor
Periodista y Profesor
Considero a Lorenzo como mi único maestro. Y quien me conozca dirá que me parezco poco a él. Es cierto. Pero los maestros no están para ser copiados, sino para proporcionar las claves que lo guían a uno durante la vida. Lorenzo me dio clases de periodismo. Eran unas clases en las que sobresalían los conceptos clave del periodismo, liberados del embuste de quien aburre con lecturas inútiles. No eran clases, eran conversaciones que desechaban el envaramiento del mundo universitario. Eran clases que le llegaban a uno impregnadas de humanidad. Eran clases desde la cercanía, desde la anécdota familiar en las que contaba que Rosario o él, o los dos, se habían dejado las llaves en casa y que no habían podido entrar y de ahí al periodismo. Intento que mis clases sean cercanas, como las suyas.
Si digo que Lorenzo fue mi maestro estoy diciendo que fue más que mi profesor. Lorenzo me dio mi primera oportunidad como periodista. Y de él aprendí a dar oportunidades. Lorenzo me reducía las frases o tachaba las que lo complicaban todo. Hay que hacerse entender. El periodismo es lo que tú enfocas, no eres tú. Por eso él prefería que los textos de los diarios no llevaran firma. Yo también milito en este bando perdedor. Lorenzo me enseñó a decir no con respeto. Me enseñó a argumentar el no. Tuve la suerte de que mi primer jefe me enseñara a ejercer la autoridad y no el poder. Escribo con el orgullo de haber tenido un maestro. Y un maestro es para la vida.

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