Desde allí veo el mundo

José Corredor-​Matheos
Poeta
Para meditar y para escribir –poesía, sobre todo– hay que salir del mundo. No se puede ver el mundo sino desde fuera de él, aunque sigas pisándolo. Mucho mejor si lo que pisas es el jardín solitario de un monasterio. En un par de ocasiones he pasado algunos días en el monasterio de Montserrat, y pienso volver. Allí respiro paz y aire puro. Paseo por el jardín. Con el debido respeto asisto a algunas ceremonias. Me impresionan, sobre todo, las completas, con el templo vacío (hace tiempo, en la penumbra, los monjes con las capuchas puestas, era mucho más impresionante). Olvido los trabajos y otros asuntos pendientes. Vacías la mente en la medida que te sea posible y, si llegas a merecerlo, alcanzas cierto grado de recogimiento, que para Maister Eckhart es más importante que el amor a Dios, porque éste viene por añadidura. No es que pretenda buscar nada, porque si hay algo que encontrar no puede encontrarse buscándolo. Sin esperar, espero que lo que sea me encuentre. Porque, creer, creo, pero no sé en qué.

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