Elogio del desorden

A muchos nuestra madre nos reñía por vivir en una habitación desordenada. El desorden no suele gustar a las madres. Algunos, ya más maduros, han conseguido mantener el desorden más allá de las amenazas de sus madres. En la redacción de El Ciervo, por ejemplo, convivimos con algún ejemplo de desorden notable, que otros miembros de la revista observan con sorpresa, pero sin quejarse.
Los desordenados tienen sin embargo ahora un libro que los defiende con argumentos de peso. Ha salido de momento en inglés y se titula, traducimos, El lío perfecto: Los beneficios ocultos del desorden –cómo armarios llenos a reventar, oficinas amontonadas y planes de última de hora hacen del mundo un lugar mejor. Nosotros no lo hemos leído, pero en una reseña vemos tres argumentos de una lógica admirable. Primero, se suele valorar los beneficios del orden, pero no el tiempo perdido en conseguirlo. Guardar apuntes con papelitos de colores y archivar recortes con su nombre es útil pero lleva más tiempo, mientras que dejar los papeles a mano en montones dispersos es muy rápido.
Segundo, dejar las cosas para el último momento impide pérdidas previas de tiempo. Esta nota de El Ciervo por ejemplo se está escribiendo el día antes del cierre, con un poco de prisa. Si hubiéramos hecho otra hace una semana de un interés relativo hubiera acabado en la basura porque ésta, más interesante, la hubiera reemplazado. Qué perdida de tiempo hubiera sido (según se dice en el libro los marines norteamericanos tampoco hacen planes detalladados con antelación; dejan las decisiones para el final para no perder tiempo en cosas inútiles primero). Y tercero, el desorden y la creatividad van, parece, unidas. Una mesa llena de papeles facilita descubrimientos al azar y conexiones insospechadas.
Hay mesas en El Ciervo que cumplen a rajatabla los requisitos del desorden. Ahora comprobamos que, en una revista austera como ésta, esto es un fantástico ahorro de tiempo y fuente de creatividad.
Por suerte, en cambio, la administración es en cambio un paraíso del orden. Si no difícilmente les podría llegar esta revista a su casa con puntualidad.

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