Prefiero el tú

Joaquim Gomis
Pienso que el tú da más cercanía. ¿No es verdad que a las personas que queremos, con las que convivimos, las tratamos de tú? ¿Por qué no a las demás? Pero hay también un problema de edad: un servidor, ya vejestorio, se siente acogido cuando un joven le trata de tú. Si ellos en su trato habitual, utilizan siempre el tú, que usen conmigo no el usted sino el tú, me da la ilusión de que tampoco tan lejos me sitúan, más allá de la diferencia de edad. Es una ilusión, pero que da satisfacción y se lo agradezco.
Con todo, en mi uso habitual, a mí me sale lo contrario: trato de usted al personal que te sirve en un restaurante o bar o en el transporte público. Quizá como un deseo de respeto, de no considerarme superior a quien sirve. Me incomoda sentir como alguien entra y sin conocerse trata de tú, por ejemplo, al camarero de turno: “Ponme un cerveza”. ¿No se molestaría si el interpelado le respondiera “No te la pongo porque se ha terminado el barril”? Es decir, hay un problema de relación: que unos utilicen el tú y los otros deban responder con el usted. Aunque también hay con frecuencia un problema de costumbre: tengo amigos y amigas entrañables, de años atrás, cuando un servidor ejercía de cura, que me tratan y yo a ellos de usted. Somos, ellos y yo, conscientes de la anomalía de no pasar al tú –a veces lo intentamos, pero dura poco. Quizá esta sea la conclusión: tanto da el tú como el usted, lo importante es el cariño, la buena relación, el respeto.

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