Un lema y un himno

El gobierno del Reino Unido ha iniciado una campaña para conseguir un lema para su país. El primer ministro, Gordon Brown, se ha animado a buscar un eslogan al ver por ejemplo que los escoceses piensan en cómo abandonar la Unión y que los ciudadanos de otros países que llegan al país ven Gran Bretaña como algo lejano. Los franceses, por ejemplo, tienen ya su lema: “Libertad, igualdad, fraternidad”.
Los británicos, con buen sentido del humor, se han tomado la cosa a broma. No podía ser de otro modo. Si un país debe mantener unas instituciones comunes no será por tener un lema común. El periódico The Times ha pedido a sus lectores que lancen sus propuestas para el país. Gran parte son ingeniosas y divertidas: “Puede contener chalados”; “Ningún problema sin su impuesto”; “Tierra de los… todos, en realidad” o “Consumir antes de 1939”. La iniciativa sin embargo también ha promovido la cursilería: “Ser lo mejor que puedes ser”, proponen también. Era de esperar. Un antiguo consejero del gobierno en ciudadanía, Bernard Crick, ha declarado al Christian Science Monitor que “no se puede encerrar toda una historia nacional en un eslogan; es ridículo”.
Un lema quizá sea demasiado breve para contener toda una historia nacional, pero ¿y la letra de un himno? Los españoles nos lo hemos propuesto. Un himno sin letra es menos himno, parece, así que ¿por qué no ponerle letra? La iniciativa fue lanzada por el Comité Olímpico Español para que nuestros deportistas puedan cantar algo mientras suene el himno español. Es una razón rara: ¿deberán aprenderse la letra los deportistas para los Juegos de Beijing? Incluso se ha nombrado un comité de seis sabios que elegirá el texto entre los miles de candidatos. Este mes de diciembre deberíamos tener himno, a tiempo para que Mariano Rajoy –uno de los impulsores– se lo aprenda para cantarlo en la próxima campaña electoral.
No sabemos si los españoles tenemos tan buen sentido del humor como los ingleses. No lo creemos. Estas cosas suelen acabar con versitos un poco pastel. Esta es por ejemplo la propuesta del cantante Joaquín Sabina, que nadie tenía por muy melifluo, y sin embargo nos quiere hacer cantar esto: “Ciudadanos, /​en guerra por la paz /​y la diosa razón /​mano en el corazón. /​Ciudadanos, /​ni súbditos ni amos /​ni resignación /​ni carne de cañón. /​Pan amasado /​con fe y dignidad /​no hay nada más sagrado /​que la libertad”.
Los catalanes, por ejemplo, ya tenemos letra en nuestro himno y hay algunos versos que sería mejor omitir por violentos. Los españoles tenemos la suerte de disponer de un himno mudo y, por tanto, digno. ¿Para qué volverlo repipi?

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