Como enfermedad que es

Pablo Duque san Juan
Neuropsicólogo
Los que intentamos seguir un método científico tendemos a estructurar la realidad. En psicología y psiquiatría hacemos “cajas” para no despistarnos. Una de las cajas más importantes de los últimos tiempos fue la estructuración de síndromes y enfermedades mentales; la más famosa es la DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Según éste, diagnosticamos a una persona pedofilia (que está en el capítulo de parafilias: “Impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales”), cuando tiene durante un periodo de al menos seis meses fantasías sexuales recurrrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad con niños prepúberes o niños algo mayores; ha satisfecho estas necesidades sexuales, o las necesidades o fantasías producen malestar o dificultades interpersonales; y tiene al menos 16 años y es por lo menos cinco años mayor que el niño. Como enfermedad que es, tiene un tratamiento específico que combina fármacos y psicoterapia. ¿Castración química? Más allá de los anhelos cuasimesiánicos de Sarkozy y otros “lumbreras”, los efectos positivos de la castración química en pacientes con pedofilia no son claros, ya que tienen poco efecto en controlar el impulso sexual. ¿Que actúe la justicia? ¡Sin duda! ¿Tratar a las personas con pedofilia? ¡Sin duda! Pero con los tratamientos farmacológicos y psicológicos de demostrada eficacia.

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