Una encuesta con matices

España es un tema interesante. Sobre todo para los españoles. Se habla a menudo de su composición y organización. A veces, hasta se grita. Pero las opiniones suelen ser sólo de los que tienen acceso a los medios: políticos, periodistas, algún profesor.
Los ciudadanos, por su lado, votan cada cuatro años. Cada voto es también una opinión, pero no admite matices. Es cierto que también se hacen encuestas y se preguntan cosas como las que nosotros pedimos a nuestros suscriptores. Pero al final esos sondeos dan sólo un porcentaje: ¿ahí caben los matices? Nos parece que no, así que nos propusimos hacer una encuesta diferente. No podía ser, claro, científicamente muy útil, pero sí que podía contar cosas que otras consultas no aclaran. Aquí cada votante ha podido razonar su voto.
El funcionamiento de esta encuesta de El Ciervo fue el siguiente. Primero pensamos las dos preguntas que queríamos hacer: ¿Cree que España es plural?, y ¿Se siente cómodo en esta España de hoy? Con las dos cuestiones claras redactamos la carta. ¿A cuántos suscriptores enviarla? Si esperábamos recibir entre 50 y 100 respuestas había que enviarla, calculamos, a 200. Para elegir a los suscriptores que iban a responder sólo nos impusimos un criterio: la distribución geográfica. Cada comunidad autónoma estaría representada según sus habitantes. Así, la enviamos a más andaluces, luego catalanes, madrileños, valencianos, y así hasta las menos habitadas. En cada comunidad dimos más importancia a las provincias más pobladas, teniendo en cuenta también que no todos los encuestados procedieran de la capital.
Las respuestas están agrupadas en cuatro grupos: un 47 por ciento cree que España es plural y se siente cómodo, un 44 por ciento dice que España es plural y no se siente cómodo; más alejados han quedado los que creen que España no es plural y no se sienten cómodos (un 6 por ciento) y los que se sienten cómodos en una España no plural (un 3 por ciento). ¿Qué dicen pues los españoles? Muchas cosas, y para saborear los matices hay que leer todas las respuestas que publicamos en nuestra edición impresa. Pero algunos ejes coinciden: España es plural, por ejemplo. Un 91 por ciento de los encuestados así lo cree. De la mayoría de las respuestas se deduce que es un hecho que hay que aceptar con buena cara –es una suerte ser plurales, se dice– y procurar que funcione del mejor modo posible.
En cuanto a la comodidad, las cosas varían más. Hay un empate técnico, dirían los expertos. Sin embargo, las diferencias son menos sustanciales de lo que parece. Son más de punto de vista. Los que están cómodos destacan que vivimos mejor que hace años, que España es un país del primer mundo y que disfrutamos de libertad. Ante esto sólo se puede estar cómodo; los problemas, que los hay, quedan en un segundo plano. Los incómodos por su lado tienden a destacar los obstáculos. Lo otro –que España es una democracia y sea la novena economía del mundo– se da por hecho. De entre las quejas, predominan sobre todo dos. La primera: los políticos no están en su lugar. Los lamentos no son tanto por su capacidad de gestión como por su comportamiento y por la crispación política. En segundo lugar, a una cierta distancia, están los medios de comunicación, que aparentemente cumplen mal su labor. Muchos de los que están cómodos coinciden a menudo en las críticas, pero les conceden menos importancia. Son dos grandes instituciones –la política y los medios– que podrían hacer de España un país aún mejor, y no acaban de aplicarse. Otros tres de los retos para España muy citados son el terrorismo, la pobreza y la inmigración.

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