JÓVENES: Las chicas tienen un espacio especial

Toni Delás
Parte de mi tiempo de ocio, que no es mucho, aprovecho para encontrarme con buenos camaradas y charlamos sobre nuestras vidas. A menudo tomando unas cervezas, sobre todo, y de vez en cuando acompañadas de un par de tragos rápidos de whisky. Hablamos sobre el presente, cómo está yendo, el pasado y el futuro. La mayoría de veces procuramos darle un tono positivo, agradable y optimista a nuestros encuentros. Así que podría afirmar que lo pasamos bien juntos.
En ocasiones me pongo en contacto con colegas a los que hace tiempo que no veo. Y siempre es una alegría reencontrarse y compartir las experiencias vividas. Esto me ha motivado siempre.
Según el día que sea después de charlar nos vamos a bailar a algún local que pongan música electrónica. El Drum’n’Bass –ritmo basado en un tambor y un bajo muy fuerte– ha tomado protagonismo poco a poco en Barcelona y solemos ir bastante a escuchar música de este estilo. La sensación que transmite esta música es muy enérgica y activa y me apasiona compartir esas sensaciones con los amigos.
Las chicas tienen un espacio especial en el tiempo de ocio. Será por mi condición de soltero, pero desde hace un tiempo me siento empujado a conocer chicas, hablar con ellas, establecer nuevas relaciones. Todo ello a cualquier nivel: en el trabajo, en momentos de ocio o en la parada del autobús.
Hay un par de actividades más que debería comentar puesto que me apasionan y las hago en mi tiempo de ocio. Una de ellas es el deporte, juego a hockey hierba. El deporte unido a la competición te hace entrar en una dinámica de entusiasmo, superación, cooperación y salud. Por supuesto hay momentos también de frustración. Pero en líneas generales el deporte llena mi tiempo libre de ratos buenos y pienso que voy a seguir con él siempre.
La música ha vuelto a cobrar importancia en mi vida. Me refiero a hacerla. Mis compañeros desde hace dos años crearon un grupo de música un poco punk y heavy metal, NFN, y siempre pensé que podría involucrarme con ellos. Aquella idea que pensaba cuando los veía actuar se ha convertido en realidad y ahora toco el teclado con ellos; nos juntamos dos veces por semana para ensayar, en un ambiente sano y en el que disfrutamos muchísimo de la compañía, la armonía y el trabajo.

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