Mi habitación virtual

Lucía Montobbio
Las guitarras están colgadas de la pared, entre las cuerdas quedan pinzadas las últimas partituras. Debajo de los instrumentos, un equipo de música que al lado tiene clasificados unos pocos CD. Después, mi armario viejo, forrado de postales veraniegas que me han ido enviando mis amigos, y de fotos que he ido imprimiendo muy de vez en cuando. Me he vuelto a dejar el cargador del móvil enchufado. Al lado del armario, la mesa, siempre llena de papeles garabateados y en la que a veces me dejan cartas del banco, de la universidad, o de una oferta del gimnasio.
Mi habitación puede dar pistas de cómo me comunico. El cargador de móvil: ahora el teléfono se mueve conmigo y ya no llaman a casa, sino que me llaman a mí. Los instrumentos y las partituras: la música es medio de comunicación internacional. Los papeles garabateados: a veces intento comunicarme por escrito. Y otras pistas menos explícitas que dejan entrever otro canal: internet. Que tenga pocos CD, pocas fotos, y pocas cartas (excepto postales de verano), se debe a mi otra habitación, que es online. Hace un año que he empezado a utilizar Facebook, que es como una página web personal donde puedo clasificar mis fotos, crear mis listas de música, o recibir mails de forma instantánea. Viene a ser como mi segundo cuarto, en el que pueden entrar mis amigos para saber qué estoy haciendo, ver mis últimas fotos, felicitarme mi cumpleaños, dedicarme una canción, pasarme fotos comunes, regalarme un dibujo o escribirme el comentario que deseen. A su vez, cada uno de ellos, también tiene su habitación colgada en red, así que puedo visitarles cuando quiera aunque estén a miles de kilómetros.

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